"No pegué un salto, voté por convicción"

El dirigente de La Matanza aseguró que no se incorporará a la bancada de diputados oficialistas sino que mantendrá un bloque propio con su Corriente Peronista Bonaerense. Pero define que se siente unido por una "línea ideológica" con Néstor Kirchner.
El diputado nacional Julio Rubén Ledesma fue la sorpresa de la semana por votar junto a la diputada Patricia Gardella el Presupuesto nacional propuesto por el Gobierno. Ambos pertenecían al bloque de Unión-PRO, del cual fueron expulsados. Ledesma, de origen peronista, había sido uno de los primeros dirigentes bonaerenses en acompañar la aventura presidencial de Néstor Kirchner en el año 2002. Fue el único asesor presidencial del patagónico durante tres años, hasta que, en 2007, se sintió traicionado por Néstor y se pasó a las filas de Francisco de Narváez. Hasta esta semana.

–¿Qué le dio Kirchner para que salte?

–Yo no pegué ningún salto. Voté como voté por convicción.

–Pero justo hace unos días volvió a hablar con Néstor Kirchner después de unos años.

–Sí. Había necesidad de tener esa charla porque teníamos en común un proyecto de país diferente. Con una construcción filosófica y cultural de una patria soberana. Y unidos por una línea ideológica.

–Hasta que Kirchner lo defraudó.

–Me fui de su lado porque, a pesar de que lo acompañé desde que dijo que quería ser candidato a presidente y no lo conocía nadie, cuando llegó el momento, desconoció los acuerdos.

–¿Qué acuerdos?

–Mire, yo lo acompañé sin pedirle nada. Yo no sólo manejaba un gremio muy importante, también era senador, y me jugué por él. Sólo le dije que quería ser intendente de La Matanza. Soy un buen administrador y creo, realmente, que haría un muy buen gobierno. Pero, cuando llegó el momento, me dio la espalda.

–En 2007.

–Sí. Entonces me enfermé. Pero de verdad. Estuve seis días en coma, a causa del estrés por la traición. En cuanto mejoré, decidí irme. Me junté con Francisco de Narváez y decidí acompañarlo. Sacamos en La Matanza 112 mil votos.

–A mí me contaron que fue Eduardo Duhalde el que le dijo que acompañara a De Narváez.

–No. El único acuerdo que yo hice con Duhalde fue cuando me hizo senador en 2002, a cambio de jugar con Alberto Balestrini contra Alberto Pierri.

–Volviendo a la charla con Néstor, usted que lo conoce bien, ¿cómo lo notó?

–No sé si será una táctica o una estrategia, pero me pareció sereno, reflexivo y que cambió su posición soberbia de no escuchar.

–Y eso lo decidió a no votar junto a su bloque.

–No. Mire, siempre voto de acuerdo a mis convicciones. De hecho, también voté distinto la ley de nacionalización de Aerolíneas Argentinas. La voté por una razón ideológica.

–¿Lo retaron?

–No, no me dijeron nada. No me retaron y tampoco me echaron. Ahora hacen tanta bulla. El bloque se debería reunir para fijar una posición de los diputados, que después se debería conocer, en el recinto, a través de la voz del presidente del bloque. Le pregunto, ¿alguna vez lo escuchó a De Narváez hablando en el recinto?

–¿Recién ahora se da cuenta?

–Yo traté de cumplir mi acuerdo todo el tiempo que pude.

–Usted estuvo cinco años cerca de Kirchner y dos años junto a De Narváez. ¿Qué tiene de parecido y qué de diferente?

–Uno es político; el otro, un empresario.

–¿Cómo fue la negociación con De Narváez en las últimas elecciones?

–Tenemos más de 140 concejales, hombres nuestros le ganaron al intendente del partido de la Costa, al intendente de General Rodríguez, tenemos una senadora, dos diputados nacionales. Sin embargo, nunca fuimos escuchados. Se repartieron los cargos como un botín.

–Me imagino que lo habrá discutido con De Narváez.

–No. No había posibilidades de hablar con él. Hablé un par de veces. Pero fue lo mismo que no hubiera hablado nada.

–La última vez habrá sido para armar las listas.

–No. Mi lugar, de acuerdo a lo acordado con Macri y Juanjo Álvarez, era el cuarto puesto. ¿Sabe dónde aparecí cuando metió mano Francisco? En el octavo.

–¿Duhalde es el padrino de De Narváez?

–No sé si es el padrino. Pero es el que lo maneja.

Francisco en política es un desastre. Fíjese a quiénes puso en la lista: políticos de raza como Ferrari, su secretaria y su asesora. Se cree que todo se limita a la plata. Cuando él no cumplió su parte, el acuerdo se cayó.

PJ en plan de recuperación

"Vamos a recuperar el partido para todos los porteños del distrito y para toda la sociedad". La expresión de deseo político corrió por cuenta del presidente del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, quien aprovechó la inauguración de la sede partidaria en San José al 100 para insuflar la idea de cambio, luego del desplazamiento de la conducción que encabezó Alberto Fernández. En el nuevo edificio, Olmos reunió al ex ministro de Salud y embajador en Chile, Ginés González García; al secretario de Cultura, Jorge Coscia; al ex jefe de Gobierno porteño Jorge Telerman y al titular del Suterh, Víctor Santa María. "Este PJ será un partido moderno, amplio y abierto. Hay mucho trabajo por delante y tenemos que estar preparados para gobernar la ciudad con un plan propio", sostuvo Olmos. Y como prueba de los planes planteó la creación de un centro de documentación sobre la historia del peronismo, un bar temático, un microcine y un sistema de comunicación 2.0.

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