Pedro Pablo García Caffi: "Lo artístico está primero"

Pedro Pablo García Caffi:
El flamante director del Colón habló de la temporada. Se refirió a la necesidad de cambios, a las críticas y a la importancia de que el teatro abra cuanto antes. Además, una opinón sobre la programación artística.
Por el ventanal del despacho de Bolívar 1, el sol matinal entra sin pedir permiso. Como las voces de algún reclamo, que un megáfono amplifica. Adentro, el flamante director del Colón, Pedro Pablo García Caffi recibe a Clarín, mientras, un piso más abajo, sus asistentes ponen en condiciones el Salón Blanco de la gobernación de la Ciudad, donde cinco horas más tarde anunciará la temporada 2009 y los planes de reestructuración para abrir el teatro en 2010.

"Estoy feliz", dice. Y agrega: "No solamente por la idea de dirigir un teatro de tal trascendencia, sino por la responsabilidad de abrirlo, compartida con el Jefe de Gobierno. En este tipo de cosas no alcanzan los deseos ni la buena voluntad. Es necesario la acción concreta y los presupuestos adecuados. El Teatro tiene que abrir con una reforma que la sociedad viene demandando desde hace años. Y no solo la sociedad porteña, sino la de nuestra querida tierra toda, porque del Colón se habla en Ushuaia y se habla en Jujuy".

¿En qué consiste esa reforma?

Hay varios niveles. Lo primero es recuperar la excelencia de los cuerpos artísticos. Sin eso no hay teatro. Y esa recuperación no es fácil ni rápida. Depende de la elección de un buen equipo de conducción; de la continuidad de buenos artistas nacionales e internacionales; de una reestructuración del Instituto Superior de Arte. Toda la vida, el Colón ha sido merecedor de ciertas críticas, pero encuentro que en estos últimos años el Colón perdió su objetivo central, que es el del arte, por eso trato ese problema en primer lugar.

Sin embargo, no parece que el problema pase tanto por la decadencia de los cuerpos estables como por la falta de criterios de conducción, y por un problema de manejo político a gran escala. En la última década hubo más de una docena de directores y equipos diferentes.

Por eso dije que lo artístico está primero. El segundo punto es el que ustedes señalan. Hubo grandes errores. Lo que sí digo es que esa serie de maestros, directores musicales y generales, arrasados en la última década, no todos deben de haber estado equivocados, sino que debe haber habido errores internos serios. Como escribí en una carta a los integrantes del teatro cuando asumí: Todos queremos que el Teatro cambie, pero nadie quiere cambiar. Tenemos que corregir usos y costumbres.

¿Cuáles son las correcciones más urgentes?

La ley de Autarquía, que me estudié de punta a punta y que es muy clara sobre lo que tenemos que hacer, dice que necesitamos un teatro que tiene que hacer más eficiente su estructura, su trabajo administrativo, técnico y legal, con el fin de hacer más eficiente su producción artística. Para ello es necesario volver a crear un escalafón, sustanciar concursos, que permitan que los contratados pasen a planta permanente y ocupen los lugares que eventualmente tenían, o para nuevas funciones, además de abrir el ingreso para quien quiera presentarse. Tenemos que resolver el problema de los trabajadores en condiciones de jubilarse. En esa dirección, restituiremos el régimen especial 20/40 (20 años de profesión, 40 de edad) para el ballet. Nos queda un resabio de bailarines que tienen mucha edad para bailar, pero que no se quieren jubilar porque no cuentan con el antiguo beneficio. En ese caso, el Gobierno estudia una propuesta para que desarrollen actividades en otras esctructuras académicas. Además, tengo 160 chicos que quieren entrar a bailar en el Colón, mientras tengo 47 lugares ocupados, que no puedo usar para bailar y que impiden ingresos. Solucionar esto también tiene que ver con la excelencia.

Esa relación es muy evidente en el caso del ballet, pero no así en las orquestas, donde la jubilación en masa se va a sentir negativamente en el aspecto artístico. Por citar un solo caso, el chelista Edgardo Zollhofer es un líder de su cuerda y su ida será una pérdida muy grande.

Estoy totalmente de acuerdo. Pero, cuando llegan los problemas difíciles de resolver, leo la ley de nuevo. Es un costo que hay que pagar, y que me desgarra el alma. No estamos hablando de un Colón abierto que viene cumpliendo sus funciones. Estamos hablando de un Teatro cerrado, que ni siquiera llegó a hacer ópera el año pasado. Mi tarea es presente y futuro. No voy a poder hacer la transformación que tenemos que hacer si yo me pongo a elegir con el dedo: Zollhofer sí, fulano no. Si yo me pongo a elegir, no logaría crear la atmósfera que me permita decir: esto es para todos.

¿Por qué disuelve la Opera de Cámara?

No se disuelve. Nunca existió.

Existió, amparada en una ordenanza municipal de los años 60.

Y después se volvió a eliminar, no sé por qué razón. Lo que sí sé es cuales son mis razones personales. El Colón va a tener ópera, música sinfónica, de cámara y ballet. Habrá ballet y ballet de cámara. Y ópera, y ópera de cámara. Vamos a hacer muchas óperas de cámara, pero no con una estructura aparte. Hubo conducciones que permitieron demasiadas estructuras, y entonces nunca tenés un Teatro unificado.

Se entiende la necesidad de ordenar y unificar, pero es mucho lo que pierde. Es dificil que sin esa estructura se vuelva a hacer una obra tan reveladora como "El emperador de la Atlántida", la ópera de Viktor Ullmann.

Bueno, es un desafío que les acepto. Yo soy un apasionado de las óperas de cámara y, así como en el Argentino estuvimos a punto de hacer Una vuelta de tuerca de Britten, en coproducción con la ópera de Viena y se frustró en la crisis del 2001 , pienso en muchas coproducciones para el Colón.

¿Podría adelantar algo del 2010?

No puedo dormir con ese tema. Pero no puedo adelantar ni aquellas cosas que creo que ya las tengo, ni aquellas que son sueños.

¿Existe la intención de tercerizar áreas administrativas, como la venta de entradas o la comercialización de la publicidad de los espectáculos?

Primero, tenemos que modernizar la administración. Después, analizaré algunas cosas que he visto, con resultados fantásticos, en el Met de Nueva York o en la Royal Opera de Londres. No me da miedo la tercerización. Pero depende cómo y qué es lo que uno está entregando. Aquí siempre está el nombre del Teatro Colón. Y muchos lo han usado muy livianamente.

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