PEDIRAN PERDON A LA DIRECTORA DE LA ESCUELA 21

El jueves 20 de agosto la comunidad asistió consternada al desagradable espectáculo montado en la puerta misma de la escuela 21 donde, por causas que la justicia determinará, los padres de un alumno denunciaron el delito de abuso sexual contra su hijo.
El circo que se generó detrás del hecho con la intervención de familiares y amigos mediáticos de la criatura, fue un espectáculo sin precedentes en nuestro medio al punto que se llegaron a aseverar e incluso hacer público, el nombre de un niño como presunto abusador, arrojando volantes con dicho nombre impreso y el escándalo tomó ribetes tan violentos que la directora fue desplazada de su cargo.

Finalmente el diagnóstico que realizó el equipo médico del Servicio Local, hecho público en la víspera, reveló que no se encontraron indicadores físicos, ni psicológicos de abuso sexual, ni dentro, ni fuera del establecimiento.

En estas horas la inspectora Mónica García esta citando a la separada directora del establecimiento la que debería retomar su cargo luego de ofrecerle las correspondientes disculpas. Se dice, no obstante, que la situación de las dos inspectoras intervinientes pende de un hilo.

Dos días mas tarde de los incidente y observando la mediatización de los hechos escribíamos en esta misma página una nota donde proponíamos ver mas Discovery y menos Crónica TV, en referencia a la sobrexposición que tuvieron los menores.

Ignoramos las motivaciones que llevaron a los padres del niño que lo colocaron como víctima, para hacer semejante movida la que seguramente tendrá consecuencias psicológicas sobre el menoir a corto o largo plazo, lo cual es injusto, pero el daño que tal maniobra dejó en la familia del niño injustamente acusado no reparará por medio de un dictamen de la justicia.

Como aquel niño intemperante de la fábula al que su padre le ordenó clavar un clavo en una cerca cada vez que perdiera la calma y cuando logró controlar su carácter descubrió que por mas que quitara los clavos la herida no cerraría nunca, la familia del señalado llevará ese amargor por siempre.

Todos los desaforados que exigieron justicia blandiendo los puños frente al establecimiento educativo, los que arrojaron los volantes, los que acusaron, todos juntos tienen que ir a pedirle perdón a los niños.

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