A pedir de L, hay dos colectoras justicialistas oficiales y una lista de peronistas díscolos

Se restarían votos entre sí en el orden local y le aportarían más volumen al kirchnerismo a nivel seccional. Más disperso que nunca, al peronismo tandilense le costará diferenciarse entre sí ante el electorado.
A pedir de las aspiraciones electorales de la totalidad del radicalismo encolumnado detrás de la figura del intendente Miguel Lunghi, hoy en día se sabe que el peronismo tandilense se presentará en tres versiones difíciles de diferenciar entre sí, desde su misma concepción.

Por un lado irá la lista de Unión Peronista, que ya tiene nombres propios: Roberto Mouillerón (junto a Felipe Solá) como candidato a diputado nacional, además de Carlos Mansilla que buscará renovar su banca, y de la eventual vuelta al ruedo de los ex legisladores Javier Levigna y Mario Bracciale, estos dos últimos de la mano de Francisco de Narváez.

El diálogo que mantienen Raúl Escudero, Jorge San Miguel y Néstor Auza derivaría en una colectora Frente para la Victoria, en la que prácticamente estarían cerrados dos nombres: el del propio titular de la Asociación de Empleados Municipales que debe renovar banca y el de la secretaria de bloque FPV, Leonor San Miguel. El auzista Facundo Llano, que también culmina mandato en diciembre, mantiene expectativa de ingreso.

Pero el miércoles, el asesor tandilense de la Secretaría de la Presidencia de la Nación, Rogelio Iparraguirre, anunció que estará presentando otra colectora K con el Partido de la Victoria.

El joven, que desembarcó hace un año con La Cámpora y se mantiene cercano al pingüino Oscar Parrilli, le dijo a Multimedios El Eco que sumará a otros pares como Daniel Herrero, profesional universitario que trabaja en la Facultad de Ciencias Económicas.

Así las cosas, el radicalismo tendrá enfrente tres versiones de peronismo. El disidente de Mouillerón, el de Pinto al 700 con Escudero, San Miguel y Auza; y el de Balcarce 50 con Iparraguirre.

"A pedir de Lunghi" consideran desde esta semana en Belgrano al 400, ya que estiman que los tres espacios se restarán votos de un lado a otro, mientras que el radicalismo serrano no muestra fisuras. Todos lunghistas, ni margaritos ni cobistas.

Mientras oficialistas y opositores definen su estrategia electoral, los referentes de los sectores sociales y piqueteros también quieren su lugar. Es por eso que si Néstor Kirchner definitivamente decide ser candidato, el kirchnerismo quiere armar tres colectoras seccionales, donde esté la nómina del PJ, otra del progresismo de izquierda y una de los movimientos sociales.

En Tandil, la del PJ y la de los movimientos sociales parece asegurada.

Lo cierto es que aquellos que miden el impacto de las colectoras en suelo serrano ya se atreven a predecir que "se restarán votos en el distrito local, mientras que pueden sumarle a Kirchner algo más hacia arriba, aunque no demasiado", donde se juegan la suerte de los justicialistas con aspiraciones a senadurías y diputaciones. "En la Casa Rosada no les preocupa que lleguen concejales del palo" sentencian, a la hora de describir una estrategia que perjudica las aspiraciones locales por la división.

El lugar que ocupan

unos y otros en el PJ

Sucede que en Tandil no está en juego un poder territorial que el PJ y Kirchner nunca tuvieron, pero distinta es la situación en los distritos donde se juegan la ropa los intendentes justicialistas.

Intendentes del conurbano le dijeron a Néstor Kirchner, dos meses atrás, que ésta vez no aceptarían las "listas colectoras", que permitieron hacer la diferencia en las elecciones presidenciales de 2007. Entienden que ese esquema perjudicaría a los jefes comunales porque afectaría a la gobernabilidad.

Frente a este escenario, varios jefes comunales proyectan estrategias de ingeniería electoral para proteger las mayorías en sus concejos deliberantes. En algunos distritos, ya se habla, incluso, de "listas paralelas" que no competirán con el sello del PJ ni apoyarán las nóminas del oficialismo, pero en las que los intendentes locales ubicarán a referentes leales para evitar dispersiones y garantizar un piso de concejales.

Para contrarrestar esta movida, la mesa chica del PJ provincial, que reporta directamente a Kirchner, está exigiendo a los referentes locales que "se jueguen personalmente" en las elecciones. Esto implica que sus nombres -propios o de familiares- integren las listas seccionales del oficialismo. *

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