Pedir ayuda y dejarse ayudar

Por: Eduardo van der Kooy

En una hora y doce minutos de un discurso con el cual inauguró la sesiones ordinarias del Congreso, Cristina Fernández hizo tres menciones explícitas a la necesidad de un diálogo, de aunar esfuerzos y buscar modos de cooperación para enfrentar la crisis que, de a poco, se va instalando en la Argentina.Parecieron esos los pasajes mas virtuosos de una exposición prolija pero también, en varios tramos, insustancial. Hubo omisiones llamativas, como el problema de la inseguridad, que constituye ahora la demanda colectiva de mayor intensidad, incluso por encima del empleo y la pobreza

Aquella invocación al diálogo y la cooperación adquiere un valor singular en un momento crítico del mundo y de nuestro país. Pero los antecedentes del Gobierno y ciertas conductas repetidas de Cristina y Néstor Kirchner obligan a plantear dudas sobre la verdadera convicción que existiría detrás de ese llamado.

El kirchnerismo no logró plasmar en seis años ningún espacio político que diera cabida real a otras expresiones partidarias. Lo demuestra el fracaso de la transversalidad y la concertación. Lo demuestra también el desgranamiento que se va produciendo todas las semanas en el propio peronismo. Hace un año que el Gobierno se enfrenta a un conflicto, el del campo, que le sigue diezmando poder. La actitud del matrimonio ha sido en todo ese tiempo refractaria con aliados y adversarios. Pedir ayuda parece saludable. Aunque esa ayuda podría llegar, sin embargo, sólo si se registrara de parte de los Kirchner un drástico cambio de hábitos que contemple el abandono de la soledad y la recuperación de una confianza perdida.

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