Pedido del Papa a EE.UU. para que se comprometa a reducir los abortos

A solas durante 40 minutos, con la Biblioteca Privada Pontificia como escenario, el primer presidente negro de EE.UU., que está a favor del aborto y de la investigación con embriones y células madres, conversó de esos y otros muchos temas con el Papa. Según el vocero de Benedicto XVI, Obama se comprometió a esforzarse para reducir el número de abortos que se practican en su país, tras un pedido concreto del pontífice. Pero sin que se registraran convergencias en las cuestiones que han producido un fuerte enfrentamiento entre el nuevo presidente y la Iglesia.
Al parecer el diálogo fue bueno, el Papa quedó bien impresionado con la personalidad del jefe de la Casa Blanca y hubo una neta convergencia en exhortar a la paz en Oriente Medio y a movilizar el proceso que lleve a la construcción de dos Estados, uno palestino y otro israelí en la Tierra Santa. Obama resumió ante el Papa las deliberaciones y resultados del G-8 y su ampliación a G-14.

Del lado norteamericano nadie confirmó la versión del padre jesuita Federico Lombardi de que Obama se comprometió a reducir el número de abortos, aunque es probable que el presidente haya dicho que sí en cuanto a medidas sociales y no de prohibir la interrupción voluntaria del embarazo.

Desde ya, ni Obama ni el Papa se movieron de sus posiciones. A la hora de los regalos, cuando en la biblioteca pontificia entraron Michelle (vestida de negro y con mantilla) y el resto de la delegación, Benedicto XVI regaló al presidente, fuera de programa, un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la Dignidad Humana.

Joseph Ratzinger, antes de ser elegido pontífice en abril de 2005, fue durante más de 20 años prefecto de esa Congregación. En Dignidad Humana se establece la defensa de la vida "en todas sus fases", incluida la etapa de la gestación. También le obsequió su última encíclica social, conocida el sábado, un día antes que comenzara en L'Aquila la cumbre del G-8. "La leeré en el avión" le respondió con gentileza Obama.

Un asistente de Benedicto XVI dijo a los periodistas que el documento Dignidad Humana "ayudará al presidente a comprender mejor la posición de la Iglesia Católica en temas bioéticos".

El padre Lombardi y una declaración del Vaticano definieron al encuentro como "cordiales conversaciones". El Papa y Obama hablaron de las cuestiones que afectan a todos y constituyen el gran desafío para el futuro de las naciones, como la defensa y la promoción de la vida y el derecho a la objeción de consciencia.

Conservador, rígido tradicionalista, Benedicto XVI había encontrado en el presidente George W. Bush un interlocutor con el que sintonizaba al ciento por ciento en la defensa de lo que el Papa llama "grandes valores". Lo mismo había ocurrido antes con Bush padre y con el presidente Ronald Reagan. La Iglesia se entiende mejor con los conservadores republicanos, contrarios al aborto y a las manipulaciones genéticas.

Con Bush la identificación fue profunda. El presidente recibió en abril 2008 al Papa en la Casa Blanca y le festejó el cumpleaños. Las coincidencias con los republicanos fueron paralelos a los enfrentamientos con los demócratas y en especial con Barack Obama, quién es un protestante favorable al aborto y que anuló las medidas de Bush contra la financiación federal de las investigaciones genéticas para combatir enfermedades.

"Tenemos expectativas de establecer relaciones fuertes", dijo el presidente Obama al despedirse del Papa. La audiencia parece haber superado el hielo que se había instaurado durante la campaña electoral, cuando la Iglesia norteamericana hizo prácticamente campaña contra él.

Las dos hijas del matrimonio presidencial norteamericano, acompañadas por la abuela materna, saludaron también al Papa después de la audiencia. Con su madre, Michelle, habían recorrido más temprano la basílica de San Pedro. Después se tomaron el "Air Force One", el avión de la Casa Blanca, hacia Africa.

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