A pedido de Kirchner, Moyano busca un pacto con Yasky que es resistido por la CGT y la CTA

En las dos centrales, rechazan la apuesta kirchnerista por un acuerdo que evite más disputas. Los gordos niegan la personería a la CTA, que tampoco quiere un pacto
El fallo de la Corte Suprema de Justicia en contra del monopolio sindical no solo es un gran dolor de cabeza para la CGT. También el propio Néstor Kirchner teme que los efectos del fallo redunden en una profundización de la pulseada entre gremios cegetistas y de la disidente CTA que ponga en riesgo sus planes políticos justo en medio de la campaña para las elecciones legislativas del próximo año.

Con ese telón de fondo, el encuentro que Hugo Moyano y Hugo Yasky compartieron el martes, donde prometieron trabajar en una acción conjunta en defensa del empleo, alentó las expectativas kirchneristas por avanzar en un entendimiento entre las dos centrales, pero también desató reproches puertas adentro de ambas organizaciones, donde rechazan cualquier estrategia de unificación.

Desde la CGT, varios dirigentes comentaron que el ex presidente habría pedido al camionero que sondeara la posibilidad de una acercamiento con Yasky, de manera de evitar una ruptura de la CTA con el Gobierno debido a la indefinición oficial frente al histórico reclamo de personería gremial de esa entidad.

La misma especulación fue admitida por referentes de la central disidente, quienes expresaron que la apuesta de un entendimiento con Moyano se vincula directamente con la necesidad política del kirchnerismo de asegurar un escenario de pacificación social de cara al próximo proceso electoral. “Es la nueva transversalidad sindical”, ironizó un dirigente de la CTA.

Sin embargo, tanto cerca de Moyano como en la conducción de la central que lidera Yasky, la alternativa de algún acercamiento no cayó para nada bien. En la CGT la resistencia mayor se da entre los denominados gremios gordos, el grupo que lidera Armando Cavalieri y que tiene autonomía propia dentro de la entidad. Ese sector, como otros dirigentes no alineados con Moyano, consideran que un acuerdo de esas características obligaría a la CGT a aceptar un reconocimiento de la CTA, lo que en su opinión representa una salida “inadmisible”. “Por más que se trate de una personería limitada, son muchos los gremios que no se lo bancan y de alguna forma se la van a cobrar a Moyano”, enfatizó un referente cegetista.

En la CTA también consideraron “imposible” un acuerdo con el camionero y advirtieron que la postura de Yasky no responde a la opinión generalizada dentro de la central.

“Esta idea forma parte de una necesidad política del Gobierno de asegurarse un escenario de paz social en medio de la crisis y de cara a la campaña”, sostuvo un vocero de la central disidente. Y se quejó que el líder de su organización haya aceptado sentarse a analizar la posibilidad de una unidad de acción con Moyano sin haber consultado al resto de los gremios que integran la central. “Esto fue una actitud descolgada que no representa nuestro reclamo”, enfatizó

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