Pedido de expropiación para un campus universitario en Merlo

Se trata de siete hectáreas y media que fueron cedidas a la UNSL por ordenanza nueve años atrás, aunque el proceso judicial continúa en suspenso de parte del Municipio. El valor de los terrenos se triplicó y los titulares presionan para que se derogue la norma.

En una reunión calificada como "histórica", el Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Luis recibió por primera vez a un cuerpo legislativo en el edificio capitalino para acordar trabajos en conjunto que permitan la expansión en el Valle del Conlara frenada desde hace casi una década. La reunión se realizó por pedido de los concejales de Merlo, quienes acordaron acompañar y reforzar el pedido de expropiación al Municipio sobre siete hectáreas y media cedidas en 2000 para crear un campus en Barranca Colorada. Las acciones buscan frenar una advertencia de los titulares del terreno que propone otorgar una porción menor del terreno a cambio de que se derogue la ordenanza respaldatoria y, por ende, mejore la cotización.

Hace nueve años, el entonces intendente de Merlo Jorge Alvarez impulsó la declaración de "utilidad pública y sujetos a expropiación" a los lotes de Barranca Colorada, cercanos al Parque Recreativo, para que sean cedidos a la futura Facultad de Turismo, Hotelería, Gastronomía y Medio Ambiente que la UNSL proyectaba para la ciudad. El Municipio debía realizar una expropiación "escalonada" para que la casa de estudios fuera tomando posesión de las tierras, algo que por "diversos obstáculos legales y técnicos" no se ha podido concretar, según resumieron desde la Universidad.

Para el bloque justicialista la situación es clara. "El ex presidente del Concejo Deliberante se transformó en asesor legal de una empresa rescatada del tiempo, Comechingones S.A., que cambia de dueños y con el tiempo de nombre. Ahora es Copan, con el mismo titular, Osvaldo Brunazo, al ver la importancia que adquirió esa zona se privilegia el negocio inmobiliario", explicaron.

Por el lado del Municipio, sólo se realizó el depósito judicial que cubre el avalúo de una hectárea y media, "y se desentendió del resto mostrando una actitud de desinterés por continuar con lo establecido en la ordenanza y el compromiso asumido para con la Universidad", aseguraron los ediles. Aún así, la UNSL no pudo tomar posesión de ese terreno ya que la empresa titular mandó a retirar el cierre perimetral instalado.

Durante la reunión mantenida en San Luis se analizó una propuesta que Copan llevó al Municipio, en la cual afirma estar dispuesta a ceder lotes por 6500 metros cuadrados a cambio de que se derogue la ordenanza que pesa sobre el predio. "Los últimos dos rectores y el intendente Sergio Guardia siempre mantuvieron comunicaciones y negociaciones, pero hace 9 años que la situación no avanza y que la que se va beneficiando es la empresa, que reclama la posesión de las tierras ya que éstas han por lo menos triplicado su valor y allí la intención de recuperarlas y dejar sin efecto la ordenanza que las declara de utilidad pública", señalaron desde la bancada justicialista. Agregaron que, de acuerdo a lo informado por las inmobiliarias locales, el valor comercial del metro cuadrado en Barranca Colorada ronda los 30 dólares.

La propuesta de la firma fue tildada de "increíble" por los ediles y los consejeros, quienes decidieron dar cumplimiento a la ordenanza y avanzar en las acciones que permitan a la UNSL tomar posesión para concretar el campus. Además de retomar el pedido a Guardia para que inicie el proceso judicial (cuyos gastos correrían por parte de la casa de estudios), se acordó "la necesidad de dar a conocer a la comunidad en general y en especial a la comunidad de la Villa de Merlo, el aporte en recursos económicos, humanos y el impacto socio económico que producen los emprendimientos educativos de la Universidad Nacional de San Luis en la región", según informaron desde la sede educativa.

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