Pechito y Guerrieri, dos sueños que interfieren los objetivos.

Pechito y Guerrieri, dos sueños que interfieren los objetivos.
Ambos pilotos mantienen la ilusión de llegar a la máxima categoría; sin unión, las probabilidades disminuyen.
Las comparaciones son odiosas, se sabe. Pero a veces ciertos comportamientos obligan a reflexionar y a determinar ciertas conductas para establecer opciones beneficiosas. O al menos, que no sean destructivas. En las épocas del peso igualitario con el dólar y con varios argentinos en el exterior, las internas entre los compatriotas que pugnaban por un lugar en la Fórmula 1 se acrecentaban. Intereses económicos, algunos de ellos emparentados con grupos mediáticos, presionaban para inclinar la balanza en favor de los objetivos propuestos.

No hubo unión y ello, sumado a una falta de política automovilística uniforme, más la decisiva debacle económica del país, fundamentalmente, dejó a los jóvenes pilotos con las ganas de seguir el viejo anhelo de llegar a la máxima categoría.

Dos pilotos, muy talentosos, se sacrificaron en el Viejo Mundo corriendo a la misma zanahoria de sus antepasados. Y al parecer, con los mismos antiguos vicios alrededor. José María López, "Pechito", el que llegó a ser tester de Renault en el mejor momento del equipo anglofrancés, el que volvió al país con el dolor de no poder y se regocijó con el título del TC 2000 del año pasado, o con las 13 poles (11 consecutivas) que sacudieron a esa categoría y al Turismo Carretera y el TRV6.

En Europa se mantiene Esteban Guerrieri. el que participó en la Fórmula 3000, en la Fórmula 3, en la World Series by Renault y ahora en la Superleague.

Ambos compartieron el proyecto del Lincoln Sport Group, cuando tras la exitosa campaña en karting comenzaron a desandar los caminos del automovilismo europeo. Ambos se medían constantemente. En un nivel parejo, quizás alguno sacaba ventaja por su personalidad, otro por su técnica. Hace 15 días el TC 2000 los unió en Buenos Aires, López, defendiendo el N° 1 con Honda; Guerrieri, como invitado de Renault.

¿Cuál es la real posibilidad de cada uno de ellos? Por el lado de López, de 26 años, con un proyecto que involucra al Automóvil Club Argentino, empresas privadas y la anuencia de ciertos integrantes del Poder Ejecutivo nacional, se busca aprovechar "la última bala que tengo para subir a un F.1", según dijo el propio "Pechito".

Guerrieri, por su parte, se mantiene con un perfil mucho más bajo, en el equipo Ultimate, estructura que aún pelea por conseguir una licencia que lo habilite para competir en la Fórmula 1. Y si se aprueba ese proyecto aparecerían sus chances. Julio Gutiérrez, manager de Guerrieri y responsable de aquel proyecto que unió a ambos pilotos con el Lincoln, denunció "una operación de prensa" para distorsionar "las pocas posibilidades que tiene Guerrieri" frente a las "nulas de Pechito".

Las comparaciones son odiosas. Pero en algunas cuestiones, parece que en la Argentina el tiempo no pasa. O al menos no se aprende de los errores.

* En India no creen en las bondades de la Fórmula 1

"No se puede decir que la F.1 sea puramente un deporte. Es entretenimiento y esta iniciativa es sólo comercial. La competencia no tiene un impacto en el desarrollo de nuestro deporte", informó el vocero del Ministerio del Deporte del gobierno de la India, incrédulo sobre el impacto de la Fórmula 1 en el desarrollo del deporte en su país.

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