Peces muertos en el lago de Termas encienden otra vez la alarma ambiental

La mortandad de peces en el embalse de Termas de Río Hondo pareciera ser un problema sin solución. El embalse muestra nuevamente signos de la contaminación de sus aguas, hecho que se evidencia en la aparición de nuevos ejemplares muertos en la superficie del lago. La contaminación, también afecta a pobladores ribereños.
La aparición de nuevos peces muertos en la superficie del lago de Termas, dan cuenta de un problema no resuelto. La falta de compromiso de industrias tucumanas, que arrojan su desechos en la cuenca colaboran en la contaminación de las aguas, hecho que no sólo afecta a los peces, sino también a quienes habitan en la ribera.

Desde la Policía Lacustre, informaron que durante la última semana, en la zona de la desembocadura del río Salí, se pueden "ver una gran cantidad de peces muertos que están en el murallón del dique, en una cantidad muy importante", tal como expresó Oscar Navarrete, integrante de esa fuerza.

"La semana anterior se podía ver una mancha de color verde muy espesa sobre la superficie del lago, que ya ha pasado a la desembocadura del río Dulce. Los olores nauseabundos se pueden percibir con mayor o menor intensidad, pero siempre están presentes", explicó.

La lucha de los vecinos

El daño ambiental que provoca la contaminación del diario, tiene un damnificado mucho más relevante que la población ictícola: las numerosas familias que habitan en la ribera del río. Tal es el caso de Demeterio Calderón, quien relató como los químicos que afectan el agua del lago, afecta también su vida diaria.

"Vivo en Villa Río Hondo y el problema del lago es constante. Los animales toman el agua y comen el pasto afectado y nosotros que convivimos con ellos, tomamos su leche, comemos su carne sufrimos las consecuencias. Estamos muy mal y no sé a que llegaremos si no encontramos una solución. Miré como tengo mis manos", relata, mostrando unas uñas lastimadas que sirven como una evidencia contundente. "Son problemas que uno tiene por consumir los alimentos afectados por la contaminación, y no tenemos alternativas porque de eso vivimos".

Además, José Valdivieso, un veterinario de la ciudad, pudo comprobar estas situaciones gracias a su labor diaria: "En los animales, se pueden ver ejemplares muertos y cantidades terribles de abortos. Por no hablar de las personas, que sufren diferentes tipos de patologías, casos de cáncer y problemas de piel, e incluso gente que ha muerto súbitamente. En todo esto hay un denominador común: el agua".

"Considero que el Estado debe garantizar la vida de las personas que viven aquí, así como de las generaciones futuras, tomar cartas en el asunto para hacer cumplir un derecho constitucional", aseguró finalmente.

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