Peatonal San Martín: la cara menos turística del centro en el feriado largo

La peatonal San Martín no mostró precisamente su mejor cara durante el fin de semana largo: calles rotas y sucias, cestos de basura rebalsados, ausencia total de la Guardia Urbana Municipal (GUM), pregón y venta de películas truchas en la propia puerta del complejo de cines Monumental y, por si fuera poco, con sus mismos estrenos, fueron algunas de las imágenes que registró ayer La Capital en una mínima recorrida por la arteria, teóricamente una de las dos principales del centro. Para Rosario, que se precia de recibir a cada vez más turistas, sin duda esa no es una buena foto.
Quizás la única cuadra de la peatonal San Martín que se salva, tímidamente, es la que va de Córdoba a Rioja. No es que esté fantástica, tampoco, pero al menos zafa.

   Una más al sur, la cosa se pone peor. En plena hora de paseo, alrededor de las 16, para caminar sin riesgos hay que sortear todo tipo de obstáculos: caca de perro, cartones de gente en situación de calle que se protege del frío en las recovas, muchas losas rotas (sobre todo las que cubren el alcantarillado), orines varios, restos de comida y una saga de puestos de venta ambulante que exhiben sus artículos sobre grandes paños en el piso.

   Sobre ellos se ven los típicos artículos "de novedades" y "de estación", como gorros, guantes y bufandas. Pero a medida que se camina hacia San Luis, casi sobre la propia puerta de ingreso a los cines, el rubro cambia: lo que se ofrece, incluso a viva voz, son justamente películas.

   "Parece una provocación, porque evitar la venta de películas truchas es algo difícil que requiere una fuerte decisión del Estado, pero que nos vengan a vender los mismos estrenos en la puerta del complejo ya es demasiado", afirmó ayer el gerente de la cadena Monumental, Daniel Grecco.

Sin GUM. Para el directivo, la solución es muy simple: que pase la GUM. "Pero el tema es que los fines de semana brillan completamente por su ausencia y no nos dan bolilla ni aunque los llamemos", sostuvo. "A veces, incluso, los vendedores se acercan a las ventanillas y a voz en cuello les dicen a los espectadores que no saquen entrada, que ellos les venden tres películas truchas a 10 pesos", se indignó.

   El cuadro que pintó Grecco se vio ayer en vivo y en directo. Más allá de la calidad de la grabación, los mismos títulos del cine se veían en las tapas impresas sobre el piso.

   La cuadra siguiente, frente a la plaza Montenegro, no se vio mucho mejor. También tenía personas durmiendo en la entrada de la galería, pisos rotos y sucios de larga data (¿a nadie le toca limpiar el excremento de los pájaros bajo los árboles?).

   "No sé qué pasa con la peatonal", se lamentó ayer Susana, una vecina de la esquina de esa arteria y Mendoza. "Antes venían a limpiarla, pero desde hace meses el olor a gallinero que sale del alcantarillado es imposible de aguantar, al punto de que lo huelo desde el balcón de mi casa", aseguró.

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