El "peaje" en Salvador Mazza no tiene ningún sustento legal

Pese a ser una ordenanza "ad referéndum" que el intendente Carlos Villalba elaboró durante el último receso del Concejo Deliberante de Salvador Mazza, el cobro de la denominada Tasa de Reconstrucción de Pavimento avanzó más allá de los límites que fija no sólo la propia Constitución Nacional, sino también los reglamentos internos de aquella comuna.
El cobro de esta controvertida tasa para todas las personas que deseen cruzar por el pueblo en vehículo se aplica desde comienzos de año, mediante una ordenanza ad referéndum emanada por el jefe comunal, pero que luego nunca fue tratada por el cuerpo de ediles, integrado por siete concejales.

Según el reglamento, las ordenanzas tienen status de "ad referéndum" por un plazo de 30 días, tras lo cual el intendente deberá convocar al Concejo Deliberante para su tratamiento, incluso en sesiones extraordinarias. Hasta el momento nada de esto ocurrió.

Sin reglamentar

Vale decir que esta actividad no está ni siquiera reglamentada por un documento que avale un tratamiento democrático de la norma y como si fuera poco, se cobra coercitivamente sobre una ruta nacional, donde la Constitución despliega amplias protecciones al derecho de libre circulación e impone restricciones a los cobros "aduaneros", por ejemplo.

Este "peaje", que en la práctica no se diferencia demasiado a otros tantos que llevan adelante grupos piqueteros a lo largo de la ruta 34 en el norte de Salta, se cobra en el ingreso al pueblo de Salvador Mazza, en la garita que está pasando el puente Guandacarenda, donde a diario y desde tempranas horas, en doble turno, se instala un "puesto recaudatorio".

Allí se detienen a todos los vehículos en tránsito y se les cobra la tasa de acuerdo a su dimensión. El costo va desde los 2 pesos para los autos más pequeños, hasta 50 pesos para los camiones transfronterizos.

Tickets

No hay control sobre esta actividad -salvo por los tickets que se entregan luego del pago de la tasa- y tampoco estadística que certifique el ingreso y el destino de los fondos recaudados.

Los funcionarios consultados aseguraron que lo recaudado se destina a pagar sueldos y avanzar en materia de obras para la comuna. "Si alguien está en desacuerdo, que nos diga cómo hacer para no deberle a ningún trabajador, hacer bacheos, mantener las calles y otras obras que la gente de nuestro pueblo nos pide", había expresado Ariel Gómez, secretario de Gobierno de la comuna fronteriza.

Pero ese paraíso pueblerino amparado en el cobro de esta tasa tampoco parece ser real.

El mes pasado, trabajadores municipales iniciaron una medida de fuerza que sólo pudo ser destrabada con la intervención de ATE y de UPCN, como consecuencia de una deuda salarial de dos meses.

Incertidumbre

Consultados algunos empleados comunales, que prefirieron mantener en reserva su nombre, aseguraron que "nunca cobran sus sueldos en tiempo y forma" y que recibir los haberes cada fin de mes es "una verdadera incertidumbre".

"La fecha de pago puede ser el 5, el 10 o el 15 de cada mes y nos llegaron a deber dos meses de sueldo" afirmaron.

Los propios empleados municipales aseguraron que el cobro de la tasa no les garantiza el pago de sus sueldos. "Acá les cobran a todos los que ingresan al pueblo. Sólo se salvan los que tienen una oblea que otorga la Municipalidad, pero para eso hay que tener patentado el vehículo en el municipio y además contar con todos los impuestos al día" señalaron.

Un recibo troquelado con número de serie de la municipalidad de Salvador Mazza, un número de CUIT y la dirección comunal, son los únicos datos que aparecen en el papel que se entrega luego de pagar la tasa.

También figuran allí las unidades tributarias que, para el caso de los vehículos más pequeños, llega a 2,5 UT; es decir 2 pesos.

Los recibos para los camiones llegan a 20 y 50 pesos según se trate de unidades que vienen del sur o que llegan desde Bolivia.

"Como es un lugar de tránsito intenso, algunos transportistas han optado por pagar las tarifas en forma mensual para obtener algún tipo de descuento", indicaron quienes acostumbran a cruzar a diario por el lugar. "Sobre esto no hay medidas de seguridad. Existen talonarios mellizos que se imprimen en las librerías de Bolivia por lo que tampoco podemos saber si lo que pagamos está en regla" afirmaron.

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