Paulatino e imparable incremento de la planta de empleados públicos

Los presupuestos del 2001 al 2008 muestran que creció en casi 15 mil agentes. En 2009, en plena campaña electoral, un reconocido economista denunció que la planta estaba en 60 mil empleados. La falta de un presupuesto de ese ejercicio impidió que se sepa a ciencia cierta cuánta gente había sido incorporada por la gestión de Arturo Colombi en su último año al frente del Ejecutivo.

Un informe elaborado tras analizar los presupuestos de cada año desde que se fue la Intervención Federal que condujo Oscar Aguad, con excepción del 2002, cuya copia no obra en la fuente consultada, esto es la Contaduría General de la Provincia, muestra que desde que la Intervención Federal dejó el Gobierno y hasta el 2008, porque de 2009 tampoco hubo información oficial, muestra que la planta de personal de la Administración Pública creció –oficialmente, esto es sin contar los contratados y otras formas de vínculos con el Estado– en 14.752 agentes.

Analizar los presupuestos, donde se establece cada año el número de "cargos de la Planta de Personal Permanente de la Administración Central, Organismos Descentralizados No Autofinanciados, Organismos Descentralizados Autofinanciados y Empresas del Estado" es ver cómo fue in crescendo siempre, salvo del 2001 al 2002, esa cifra de gente que cada gestión tenía pensado incluir en la nómina.

Así por ejemplo, en 2001, el Decreto-Ley 203 del 6 de diciembre de 2001, es decir sancionado cuatro días antes de que asumiera el nuevo gobernador –Ricardo Colombi– y que fijaba en $958.963.604 como "neto de Contribuciones Figurativas; los Gastos Corrientes y de Capital del Presupuesto del Sector Público Provincial correspondiente a la Administración Central y Organismos Descentralizados no Autofinanciados", contemplaba la cantidad de cargos en 34.528.

Con un presupuesto de $930.969.163, sancionado por la Ley 5.504 del 23 de mayo de 2003, para ese ejercicio la administración central redujo su personal de planta con respecto al año anterior: 33.230. Quizá por los obvios cambios que hiciera Ricardo tras la ida de la Intervernción.

Ya en 2004 (Ley 5.575, del 27 de julio), el presupuesto trepó a $1.183.887.710,95 y la planta aumentó en 3.638 cargos, colocándose pues en 36.868.

El cálculo de gastos para el ejercicio siguiente, esto 2005, establecido en la Ley 5.673, del 8 de agosto (nótese que la ley de leyes se sancionaban cada vez con más demora, hasta que el 2009 ni siquiera se remitió el proyecto) fue de 1.729.892.753 pesos; en tanto, la cantidad de cargos se fue a 38.949.

EL GOBIERNO DE ARTURO

En 2005, Ricardo le pasó la banda a Arturo, y al ejercicio siguiente, es decir 2006, el presupuesto sancionado el 10 de agosto de ese año, proyectó gastos por 1.914.891.203 pesos, con una planta de 40.485 cargos.

Y en 2007 –Ley 5.778, el presupuesto mostró, en concordancia con las mejoras en la coparticipación federal una disparada notoria. Subió a $2.471.714.341. La planta de cargos, pues, no podía ser menos y ascendió a los 43.745 cargos.

En 2008, el último presupuesto conocido, que se sancionó el 6 de junio por medio de la Ley 5.778, del 15 de mayo, el presupuesto volvió a crecer en forma importante, al igual que el número de cargos estimados por el Ejecutivo: $3.027.714.341 fue la proyección de gastos y 49.280 la planta de personal para la administración.

CAMPAÑA Y SILENCIO

En plena campaña electoral del año pasado, mientras el candidato opositor Ricardo Colombi denunciaba todo tipo de irregularidades en la administración de su primo, un economista que llegó junto a sus pares para dar una charla a esta Capital dejó boquiabiertos a los asistentes. Se trataba de Tomás Bulat, para quien Corrientes era la provincia del NEA que más había dejado crecer su planta de personal, pero claro, incluyendo planes y otras yerbas, y que esa explosión o festival de nombramientos se había hecho en el 2006, llegando a la cifra de 60 mil cargos.

En aquel presupuesto de 2001, también se instaló un artículo que, en coincidencia con la Argentina de la eterna emergencia, nunca más se iría de la "ley de leyes": las facultades extraordinarias o superpoderes, que autorizan a hacer giros de partidas, es decir redireccionar fondos que pudieran tener alguna asignación. Con el tiempo, la Legislatura provincial le añadiría con buen tino una especie de "intangibilidad" para dejar fuera de esos superpoderes a las arcas de salud, educación y publicidad y propaganda.

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