Paula Atlante por Carlos Guari en Comunicación

Paula Atlante por Carlos Guari en Comunicación

Tras poco más de dos meses de gestión, el Gobierno de Gerardo Morales sufrió las primeras dimisiones en su equipo de colaboradores. Carlos Guari, secretario de Comunicación y Gobierno Abierto y Sergio Aramayo, secretario de Industria, se alejaron del equipo gubernamental. Paula Atlante será la reemplazante de Guari en la Secretaría de Comunicación.

El hermético silencio oficial que envolvió la salida de Guari, dio lugar a numerosas especulaciones sobre los verdaderos motivos del alejamiento. Durante años, Guari, profundo conocedor del medio y los periodistas de todo el territorio provincial, se desempeñó como el nexo de la Unión Cívica Radical con los medios de comunicación. Fue uno de los más activos obreros que trabajaron por la candidatura a gobernador de Gerardo Morales, con quién tenía una muy estrecha relación, ahora desdibujada por su intempestiva salida.

Poco se sabe en Jujuy de Paula Atlante, la reemplazante de Carlos Guari. La nueva funcionaria se desempeñó durante años como jefa de prensa del bloque radical en el Senado de la Nación y fue candidata a parlamentaria del Mercosur por el frente Cambiemos. Nació en Mar del Plata. Vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y es licenciada en Comunicación Social.

En cambio no causó sorpresa la renuncia de Sergio Aramayo, funcionario del fellnerismo residual, impuesto en el Ministerio de Producción por sectores empresarios. Las versiones echadas a correr sobre la salida de Aramayo, indicaban que el reciclado funcionario no gozaba de la simpatía del nuevo ministro y su equipo. Además, no tenía para mostrar una gestión que justificara mantenerlo sentado en la silla que calentó durante los últimos cuatro años.

Aramayo acompañó a Eduardo Fellner desde el arranque del último mandato del gobernador justicialista. En diciembre de 2013 fue posesionado al frente de la desaparecida Secretaría de Industria y Desarrollo Económico, organismo que pasó rápidamente al olvido con más pena que gloria.

El carro su puso en marcha y como siempre, los melones se van acomodado solos. Pero esta vez, algunos se fueron quedando en el camino. Las descuidadas calles de la otrora Tacita de Plata, carcomidas por las lluvias y la falta de gestión, pueden jugarle una mala pasada a quién no esté bien acomodado y con el cinturón de seguridad ajustado.

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