El patrimonio minero de Sierras Bayas, registrado por un antropólogo local, logró despertar interés en Europa

La historia de la industria minera de Sierras Bayas, recopilada por el antropólogo Carlos Paz, despertó interés en Italia. La experiencia serviría como modelo para impulsar proyectos de turismo cultural-industrial en Olavarría desde la Secretaría de Desarrollo Social local. El académico local, especializado en arqueología industrial, participó de un posgrado en Europa donde se presentaron trabajos similares. Además, visitó museos basados en la recuperación del patrimonio histórico-industrial, y le contó la experiencia a infoeme.com.
El aporte del inmigrante italiano, una vez más volvió a las viejas raíces europeas y fue valorado por lo habitantes del Viejo Mundo, que parecen cerrar el ciclo tomando lo que aquellos industriales trajeron a estas tierras. El antropólogo Carlos Paz fue, entre setiembre y diciembre del año pasado, parte de ese círculo cultural de valoración de artes industriales: estuvo haciendo un posgrado en Italia y allí tuvo plena recepción para sus estudios arqueológicos sobre el patrimonio industrial de la antigua minería olavarriense.

Un trabajo antropológico sobre el patrimonio cultural de la industria minera de Sierras Bayas permitió rescatar el papel de los inmigrantes italianos en el desarrollo la industria minera. El antropólogo Carlos Paz es becario del proyecto del NuRES (Núcleo de Estudios Regionales y Socioculturales) resaltó que la experiencia europea en relación a la arqueología industrial, podía servir “como modelo de recuperación de la memoria histórica y aportar al desarrollo social”.

Paz es a la vez antropólogo y docente investigador de la Facultad de Ciencias Sociales. Y el año participó como profesor invitado en un posgrado sobre patrimonio industrial y territorios de la industria en la Universidad de Padua.

Allí expuso un trabajo sobre el patrimonio de la industria minera de Sierras Bayas que despertó especial interés en Italia: a los académicos europeos de la antropología industrial les seduce analizar a la población que migró de ese país a la Argentina en el siglo XIX y que tuvo en nuestro país un importante papel en el desarrollo de la minería artesanal.

En diálogo con infoeme.com, Paz relató que el desarrollo de la minería local “data de 1860, tuvo que ver con la ocupación territorial al sur del río Salado y fue previo al desarrollo de la industria del cemento que se dio hacia 1920 con capitales norteamericanos”.

El investigador señaló que “la riqueza de la minería en Olavarría se basa en su origen artesanal, y en un claro intercambio de técnicas y tecnologías que en Antropología llamamos ‘préstamo cultural’ y tiene que ver con el desarrollo de prácticas que van incorporando conocimientos de los migrantes nativos de otros países: en este caso yugoslavos, cróatas y un importante papel de los inmigrantes italianos”. Y señaló que “un claro ejemplo de esto es la utilización de las mezclas refractarias para los hornos caleros”.

“Es evidente que hubo una transferencia tecnológica –observó, apotando sobre la ponencia que hizo en Italia- porque en Italia hay un solo horno (en Grecia) que tiene una tecnología muy similar a los hornos que se usaban acá, por el tipo de tiraje, de combustión de gases. Esto comprueba que las personas que construyeron esos hornos en Sierras Bayas eran originarios de Italia; demuestra un intercambio tecnológico; que no se da solamente en la minería”.

Por otra parte, el investigador apuntó que “en los trabajos históricos de Argentina prácticamente se desconoce el papel que los inmigrantes italianos tuvieron en el desarrollo de la minería e incluso se desconocía en Italia”.

En relación a los proyectos de arqueología industrial y los programas que intentan revalorizar el patrimonio histórico, el antropólogo remarcó que “están ligados por un lado a la recuperación de la memoria y por otra parte permiten el desarrollo ambiental contribuyendo al desarrollo social”.

En este sentido, Paz sostuvo dijo que “cuando vemos los sitios industriales abandonados y hablamos de lo que se conforma como `baldíos industriales´; no sólo entra en juego la recuperación de los sitios y la memoria de esos lugares como parte de la identidad local, sino también lo ambiental, porque los sitios que se han recuperado podrían convertirse en vectores contaminantes”.

“Es una forma de poner en valor esos patrimonios y poder transmitir eso al desarrollo ambiental” sintetizó.

En relación a su propia experiencia en Italia comentó: “los proyectos europeos han permitido recuperar distintas zonas que habían producido una contaminación muy grande”.

Así, relató que “molinos harineros, hornos de fundición muy antiguos, papeleras artesanales que fueran abandonados a mediados de las décadas del 40 y del 50, se han reconvertido mayoritariamente en museos de sitio, centros de interpretación y complejos culturales, todos articulados en lo que se denomina `Museos de Territorio´, que bajo una concepción integradora de las regiones, promueven recursos para el desarrollo local y el fortalecimiento de las economías regionales”.

El docente también integra un equipo de trabajo vinculado a la Agencia de Desarrollo Local (Adelo), que por estos días comenzará a planificar en la programación de un plan para revalorizar el patrimonio cultural de la localidad de Sierras Bayas.

En este sentido expresó: “Europa es un ejemplo muy claro de cómo, ya sea mediante la inversión de miles de euros o la puesta en práctica de mucho ingenio, se ha logrado mostrar ciudades y pequeñas localidades en vínculo con su patrimonio histórico, generando un turismo cultural-industrial”.

Para Paz, en Europa lo logran “a partir de la refuncionalización de empresas que debido al impacto de nuevas tecnologías, por obsolescencia o por reconversiones industriales habían dejado de producir en el siglo pasado”.

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