Patrimonio en llamas

Por Nelson Castro

Cotidinamente trascienden detalles de la riqueza de Néstor y Cristina y con su publicación, se agudiza su recelo hacia la prensa. En Diputados, el kircherismo se lanzó a la caza de más "borocotós".

A Néstor Kirchner le inquieta su situación judicial a futuro. Esto no es ninguna novedad. Lo conocen varios de los pocos que comparten su cercanía y otros que alguna vez fueron cercanos y hoy viven una lejanía que se agranda cada día más. Una evidencia de la preocupación del ex presidente en funciones la dio la presentación que hizo su contador, Víctor Manzanares, ante el doctor Norberto Oyarbide, el juez federal que lleva la causa sobre el espectacular nivel de enriquecimiento del matrimonio presidencial.

Tanto a Cristina como a Néstor Kirchner les preocupa la forma cómo la información de las peripecias que han debido hacer para arreglar su declaración impositiva se está filtrando a los medios con pelos y señales. "La verdad es que los números del crecimiento patrimonial de los dos son muy difíciles de defender", reconoce un secretario de Estado que entiende de números y cuestiones impositivas y que ruega por su anonimato. Para disgusto de los Kirchner, todas estas cosas vienen siendo expuestas claramente por la prensa. Veamos algunos ejemplos:

La revelación de las maniobras de los inspectores de la AFIP a los que, en un acto total y absolutamente irregular, se los comisionó para que arreglaran la "desprolijidad" de la declaración impositiva del matrimonio presidencial, hecho denunciado en el libro El Dueño, de Luis Majul.

La reconfirmación de la presencia de Guido Alejandro Antonini Wilson en la Casa Rosada aportada por un video de Canal 7, con el consiguiente papelón protagonizado por el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, quien, en el programa El Juego limpio, había negado tozudamente ese hecho.

La foto publicada por PERFIL demostrando la cercanía entre el contador presidencial y el juez Santiago Losada, a cargo de la investigación sobre los fondos de Santa Cruz.

El escandaloso vuelo a pérdida de Aerolíneas Argentinas con destino a Montevideo, en el que viajaron el presidente de la compañía y otros hombres cercanos al kirchnerismo para ver el partido entre las selecciones de la Argentina y Uruguay por las eliminatorias de la copa del Mundo, denunciado por los diarios Crítica y La Nación.

La connivencia de sectores del oficialismo con los barrabravas de distintos clubes de fútbol denunciada por el colega Gustavo Grabia y confirmada por este engendro de las Hinchadas Unidas Argentinas (HUA) que, a cambio de "portarse bien", han obtenido la promesa de recibir dinero para ir al Mundial (la real dimensión de este absurdo la dio días pasados un oyente en un programa de radio a través de un slogan que decía así: "hágase barrabrava y asegúrese así el viaje gratis a Sudáfrica pagado por el Estado Nacional).

Las denuncia de Diego Cabot y Francisco Olivera sobre los viajes en avión privado del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime y su familia, sin olvidar, por supuesto, el caso de la bolsa de la ex ministra Felisa Micelli denunciado desde esta página por Jorge Lanata.

Por todo esto y mucho más es que en la semana que pasó afloró, nuevamente, el enojo de Néstor Kirchner contra los medios. Ese enojo se traduce, además, en acciones concretas de acoso a los diarios. Ahora el objetivo es Papel Prensa. Para eso está Guillermo Moreno, cuya posición quedó al desnudo, tras la declaración que hizo el ex presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Eduardo Hecker, quien manifestó que la presentación de la renuncia a su cargo había sido producto de una decisión propia causado por el hecho de no compartir las acciones llevadas adelante por el secretario de Comercio Interior y sus secuaces. Esto dejó mal parado al ministro de Economía, Amado Boudou, quien había expresado que él había sido el encargado de solicitarle la dimisión a Hecker, un hombre de larga militancia en los sectores políticos del progresismo. Alguna vez Boudou debería dejar de comportarse como el hombre de los mandados.

Claro que, junto con el enojo con la prensa, al matrimonio presidencial le preocupa la fecha del 10 de diciembre, día de la asunción de los nuevos legisladores electos el 28 de junio pasado, que se acerca ya de forma rauda e inexorable. La situación que allí se plantea es la siguiente:

El acuerdo al que han arribado los opositores les da la posibilidad de acceder no sólo a la presidencia sino también al manejo de varias comisiones. Este es un dato clave ya que, para que un proyecto llegue a estar en condiciones de ser tratado por cada una de las cámaras que componen el Congreso, debe tener el correspondiente despacho de cada una de las comisiones en las que se lo hubiere tratado. Hasta aquí, el oficialismo ha sido amo y señor de todas ellas, y por eso pudo lograr la aprobación de la totalidad de las leyes que se propuso, siendo la única excepción a esto la ya casi legendaria resolución 125. Esto parece ir en vías de modificarse después del 10 de diciembre. Por eso fue que, en su discurso de la semana pasada, Néstor Kirchner aludió a ello, evidencia elocuente de lo mucho que este asunto lo perturba.

El episodio protagonizado por la diputada Lorena Rossi, del cual ayer habló Felipe Solá, es una muestra de esa preocupación. Sus detalles merecen ser contados y son una radiografía de los manejos del poder que hace el Gobierno y que pocas veces como en esta se ha conocido con tanto detalle.

La diputada Rossi supo pertenecer al Frente para la Victoria. "Durante el tiempo que estuve allí fui totalmente ignorada", suele repetir la representante por Río Negro. Desde hace un tiempo –precisamente después de las elecciones del 28 de junio pasado– comenzó a recibir llamadas cada vez más frecuentes de dirigentes que forman el diezmado remanente del radicalismo K. Hace poco, a esos llamados, se le agregaron otros provenientes de compañeros que compartieron con ella su militancia en el también depreciado Frente Grande. Allí hubo alguna precisión mayor en cuanto a ofertas: las hubo de ser autoridad de comisiones y/o la de ocupar cargos. A tales efectos le propusieron un encuentro con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, el hombre que como diputado defendió orgullosamente la privatización de YPF, hecho del que curiosamente tardó casi diecisiete años en arrepentirse. Las respuestas de la diputada Rossi fue que antes de reunirse con ella, los enviados del Gobierno debían hacerlo con Felipe Solá. A partir de ahí, entonces, la diputada rionegrina dejó de recibir llamados. Se entiende. Además, el martes habrá una reunión entre representantes del oficialismo y la oposición para fijar el control de las comisiones. Por lo tanto, todo lo que no se consiga antes de esa fecha, será difícil de lograr después. No obstante, el oficialismo no se dio por vencido. Así fue como ayer, temprano en la mañana, en el celular de la diputada Rossi entró un mensaje de texto enviado por un prominente integrante del bloque de diputados del Frente para la Victoria que habla con Cristina y con Néstor y que hace todo lo que ellos le ordenan aun cuando su pensamiento sea diferente. En ese mensaje, el diputado oficialista le proponía a su par del peronismo disidente una reunión para mañana. "¿Tenés tiempo este lunes para un café?", decía el texto en cuestión. La diputada Rossi, que no respondió ese mensaje, no pudo salir de su sorpresa cuando vio su proveniencia y, a renglón seguido, decidió hacérselo saber a la autoridad del bloque del peronismo federal, ingeniero Felipe Solá, quien tomó la determinación de hacerlo público. En la misma situación que la diputada Rossi se encuentran otros tres diputados del peronismo disidente que han adoptado la misma postura que ella.

Mientras tanto, la inseguridad nuestra de cada día sigue cobrando vidas. El último episodio de alto impacto fue el asesinato de la maestra Sandra Almirón, en la localidad bonaerense de Derqui.

Ante esto, las actitudes del gobernador de la provincia de Buenos Aires no generan otra cosa que rechazos. Su último gesto fue una reunión con el esposo de la víctima. La ciudadanía va observando cómo las autoridades siempre corren atrás de los acontecimientos. Informes que provienen de estudios realizados por sectores políticos de diferentes extracción política –algunos son opositores y otros pertenecen al oficialismo– dejan al descubierto un mapa del delito inquietante sobre el que el poder muestra una nula capacidad de anticipación. Así sucede, por ejemplo, con el recrudecimiento de las actividades de los desarmaderos. Esta es una muestra de la complicidad político-policial que hay con el delito. Tanto es así que hay fiscales que, ante el temor de que sus investigaciones se echen a perder por esa complicidad, sólo le hacen conocer a las comitivas policiales el domicilio a allanar recién cuando llegan al lugar. Hace poco, en uno de esos procedimientos, un fiscal tuvo que reprender a un policía bonaerense quien, ante la mirada de todos, estaba permitiendo que uno de los delincuentes se llevara un celular en el que luego se encontraron llamados al teléfono del susodicho oficial.

El silencio que el matrimonio presidencial hace sobre el tema es impresionante. Por eso es que los familiares de Sandra Almirón han sido tan críticos con ellos. Temen que sean usados para la foto y nada más. Ante estos hechos, la doctora Fernández de Kirchner suele desviar el tema para dar rienda suelta a su pasatiempo favorito: hablar mal de los medios. Sobre esto hizo foco un habitante de Derqui quien, en el medio de la inmensa l congoja producida por el asesinato de la maestra, dijo: "Espero que la Presidenta entienda que el verdadero drama del caso de Sandra Almirón no es que sea un título de tapa de un diario, sino el dolor desgarrador de una vida que no volverá".

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