Patota quiere un auto nac & pop

“No importa que sea bueno”, propuso el Secretario a las terminales. El Gobierno quiere unidades baratas para impulsar el mercado y así evitar despidos y suspensiones. Dos multis pican en punta.Por: Alejandro Bercovich
Al volante. Moreno ocupó su semana en intervenir el mercado del dólar y hablar con las automotrices.

“Díganme qué necesitan que yo los ayudo, pero no me rompan las pelotas con más despidos. ¿No pueden hacer un auto barato que les dé volumen? No importa que sea bueno. Algo de 30 lucas al público, pero hecho acá”. La voz marcial de Guillermo Moreno volvió a tronar por teléfono en la industria automotriz. El secretario de Comercio no llamó esta vez a los empresarios para regatearles el precio de los cero kilómetro –como hizo sin mucho éxito durante dos años y medio–, sino para proponerles que lancen un nuevo modelo económico, que serviría, a su juicio, para sostener las ventas en medio de la crisis internacional. El funcionario ofreció beneficios fiscales y créditos blandos, pero exige que los lanzamientos sean durante el verano. O sea, en menos de tres meses. Algo que las terminales descartan de plano.

Según confirmaron fuentes del sector, los llamados de Moreno empezaron diez días atrás y llegaron al menos a General Motors, a Fiat y a Renault. Son tres de las fábricas que decidieron suspender, adelantar vacaciones o despedir a una parte de su personal ante la caída de las ventas internas y externas que empezó a insinuarse el mes pasado. También lo hicieron Volskwagen y Mercedes-Benz.

Aunque el morenomóvil no surcará todavía las calles, hay dos terminales que sí planean lanzar versiones más simples y económicas de sus modelos actuales: la francesa Peugeot-Citroën y la estadounidense General Motors.

La primera tiene en gatera un 206 sin aire acondicionado ni radio que costará unos $34 mil, un 20% menos que el más vendido. General Motors, al borde de la bancarrota y con su casa matriz tapada de deudas, es la más proclive a aceptar el planteo del secretario. Su ventaja es que ya fabrica en la Argentina el Chevrolet Corsa, un modelo barato y relativamente antiguo que podría reciclar.

La idea de Moreno es que haya un auto barato hecho en el país, porque el Fiat Uno y el Volkswagen Gol vienen de Brasil, donde las multis del sector instalaron las plataformas de sus modelos más masivos. Acá se fabrican los medianos y de gama media.

Por su dependencia del mercado extranjero (exporta más de la mitad de su producción), la industria automotriz recibió de lleno el golpe de la crisis internacional. En los últimos dos meses, los países ricos cancelaron o recortaron casi todos sus pedidos para defender sus propias fábricas. Y Brasil y México –los principales destinos de los vehículos argentinos– fueron los estados que más sintieron el coletazo en la región. El mes pasado, las ventas en el gigante verdeamarelho fueron un 11% inferiores a las de un año atrás.

Para el Gobierno, sin embargo, lo más grave es que también empezaron a caer las ventas locales. Los concesionarios de ACARA estiman que en 2009 se venderán como mucho 500 mil vehículos, un 20% menos que este año.

Entre los proveedores de partes y piezas se especula con que el complejo automotor en conjunto deberá desprenderse de entre 12 y 15 mil operarios.

Alejado momentáneamente del INDEC, que conducen sus delegados con mano firme, Moreno se abocó en las últimas semanas a controlar a los compradores de dólares y a los empresarios que despidieron personal. Con el aval directo de Néstor Kirchner, invadió el terreno del secretario de Industria, Fernando Fraguío, quien armó un comité de crisis público-privado que se reúne semanalmente.

Fraguío se formó e hizo carrera en las multinacionales del sector. Su jefe hasta el año pasado, Cristiano Rattazzi (Fiat), es de los empresarios que peor se lleva con Moreno. El guardián de los precios, ocurrente, suele llamarlo en privado “Ratonazzi”.

Allegro molto Vivace

Como el recordado Plan Canje de los 90, el “auto económico” subsidiado vuelve a aparecer cada vez que se habla de incentivar a la industria automotriz. En Brasil, los autos con cilindrada inferior a un litro pagaron históricamente la mitad de impuestos que los más grandes. Acá, el ejemplo más cercano es el del Fiat Vivace, un gran negocio del grupo Macri cuando manejaba Sevel. Fue una adaptación barata del italiano Spazio que se vendía sólo en cuotas. En el primer mes salieron 17 mil. El Vivace no tenía un tratamiento impositivo especial.

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