Patiño Mayer debió pedir disculpas

Patiño Mayer debió pedir disculpas
Luego de definir a Mujica como "un fenómeno político", la oposición uruguaya pidió su renuncia como embajador argentino por considerar que se había entrometido en los asuntos internos del país. Patiño dijo que no era su intención.
"Mi intención no era meterme en asuntos internos del Uruguay", se disculpó finalmente Hernán Patiño Meyer, el embajador argentino en Montevideo, luego de que desde el Partido Nacional –la oposición blanca– salieran a pedir su renuncia, molestos por una nota de opinión en la que el embajador elogió la figura del presidente electo José "Pepe" Mujica. Aunque su primera reacción había sido sostener que no rectificaría "ni una sola palabra de lo escrito", ayer, más diplomático, Patiño sostuvo que "si algún ciudadano uruguayo ha visto una injerencia en mis afirmaciones, mi primera obligación es pedir disculpas".

En la nota que generó las quejas de la oposición uruguaya, el embajador había definido a Mujica como "un fenómeno político". Con el título "Los tres Pepes uruguayos", el artículo, publicado en el diario Perfil, hizo un paralelismo entre el mandatario electo y personajes destacados de la historia oriental como José Artigas y el dos veces presidente José Batlle y Ordóñez, quien gobernó el país entre 1903-1907 y 1911-1915 y es considerado el fundador del Uruguay moderno. "La llegada del tercero de los Pepes orientales", vaticinó Patiño en su texto, "no será indiferente para la región".

La columna hablaba por otra parte del recorrido de Mujica como referente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una de las fuerzas que constituyen el Frente Amplio. "Luego de su derrota político-militar y de haber sufrido la muerte, la tortura y el encarcelamiento en infames condiciones de sus mejores cuadros supo, autocrítica mediante, insertarse en la democracia recuperada", decía al referirse al pasado guerrillero del ahora presidente electo, quien pasó trece años en prisión. Y consideraba que el Uruguay "ha parido, una vez más, un fenómeno que convoca a la reflexión y alienta la esperanza".

La reacción de los blancos ante estos halagos fue encabezada por el jefe de la oposición uruguaya, el senador Jorge Larrañaga, ex candidato a vicepresidente, quien exigió al gobierno frenteamplista que pidiera a la Argentina la renuncia del embajador. Larrañaga se quejó de que las expresiones de Patiño habían "superado el límite en una práctica reiterada que viola la Convención de Viena" –sobre la prohibición de los embajadores de inmiscuirse en asuntos internos de los países–. Y, ante los periodistas que lo entrevistaron, subrayó que su partido consideraba a Patiño "persona no grata".

En realidad, los blancos vienen hace tiempo de punta con el embajador. Meses atrás, durante la campaña electoral uruguaya, integrantes del Partido Nacional ya habían pedido su renuncia a raíz de que Patiño había participado en un acto proselitista de Mujica en Buenos Aires, al que fue vestido con los colores del Frente Amplio.

Ayer, en varios reportajes, el embajador, que parece haber recibido un tirón de orejas, salió a bajar el tono de sus declaraciones iniciales, en las que había dicho que ratificaba "todo lo escrito" y formuló aclaraciones.

"Obviamente mi intención no era meterme en asuntos internos del Uruguay ni comparar figuras históricas de Uruguay, sino simplemente explicarles a los argentinos sobre estos personajes que han significado grandes cambios para Uruguay y la región", sostuvo. El embajador dijo además que "si alguien ha percibido esto de una manera distinta, lo primero que corresponde es el pedido de disculpas, porque lo importante no son las intenciones sino las percepciones para la convivencia".

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