La “pata peronista” parece ser imprescindible

Políticos, tanto opositores como justicialistas, reflexionaron sobre el valor de sumar una expresión del movimiento en una alianza. Según Carrió, es casi inevitable contar con los “compañeros”. Lo significativo es la cantidad de votos que aporta.
Al ser consultado sobre las identidades políticas que existían en la Argentina, el general Juan Domingo Perón enumeró: “hay radicales, conservadores, socialistas”. Entonces su entrevistador, seguramente asombrado ante la ausencia del peronismo en la nómina, le preguntó: “¿y los peronistas, general?”. “Ah, no, peronistas son todos”, respondió el ex presidente. Visionario o adivino, lo cierto es que Perón graficó en una sola frase una gran porción de la realidad política argentina de ayer, de hoy y ¿de siempre? Desde su inesperado inicio, aquel 17 de octubre de 1945, hasta el presente, el peronismo fue uno de los “colores primarios” de la “paleta política” que tiñe los frentes electorales.

“No sin ustedes”

En el ámbito nacional la realidad superó la ficción, cuando la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, les dijo a los justicialistas “este cambio no se hace sin ustedes”, en alusión a las elecciones nacionales de octubre. La UCR y el socialismo también cortejan al justicialismo; el PRO se une al peronismo, conformando una suerte de Pro-nismo; y a juzgar por los hechos, Tucumán no será monocromático en esta composición. Pero, ¿por qué siempre se busca la famosa “pata peronista” en la estructura?

“Mejor que el mejor”

“Porque el peronismo es heterogéneo y muy numeroso en el país”, contestó el legislador del bloque alperovichista “Tucumán Crece” Roque Tobías Alvarez. Y agregó que la unión también es buscada por la oposición porque “suponen, mal que existe un descontento interno, y especulan con la posibilidad de capitalizar beneficios con esas diferencias. Sin embargo, no tienen en cuenta que nosotros doctrinariamente sabemos que el peor de los peronistas es mejor que el mejor de los opositores”.

Otros atribuyen el origen de esta amalgama a la numerosa representatividad que posee el Partido Justicialista en todo el país, y al deseo de captar esos votos para sus propias filas. “Tenemos un frente en toda la geografía del país e interpretan que con nosotros van a obtener un número importante de votos”, expresó el diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse.

El ex diputado Antonio Guerrero compartió la postura y añadió: “el peronismo tiene un significado político e histórico en el país: el de constituir la mayoría electoral en mucho tiempo. Esto se debe a que contamos con una historia plena de aciertos. Y con el afán de tener parte de esa mayoría se reúnen con nosotros”.

No ser indiferente

El ex legislador Hugo Lazarte imputó el motivo a una cuestión de necesidad y de realismo. “En estas elecciones van a actuar varios frentes, y el que no tenga un esquema peronista va a dar la impresión de parecerse a aquel sector del que alguna vez formó parte (Esteban) Jerez. Este se mostró indiferente al peronismo, y nadie puede ser indiferente al peronismo porque a lo largo de la historia ganó un espacio indiscutible”, dijo Lazarte.

El contrincante

Si bien las opiniones son dispares, la realidad se automanifiesta. Ante “pesos pesados” electorales como los que representa el oficialismo, la unión hace la fuerza.

El refrán popular que sostiene “conmigo los que quieran, contra mi los que puedan”, refleja que existen determinadas fuerzas que sólo se combaten mediante las alianzas. Y aunque se le adjudiquen diferentes hipótesis al espíritu unificador del justicialismo, el peronismo parece conformar la única fuerza con posibilidades de de hacerle frente al mismo peronismo.

Intentos frentistas

NADIE QUIERE QUEDAR RENGO. O al menos muy pocos. El año pasado la líder de la Coalición Cívica, Elisa “Lilita” Carrió había llevado a sus filas a la ex kirchnerista santiagueña Marta Velarde. También durante 2008, había incorporado al partido a justicialistas reconocidos por haber sido parte del gabinete del ex jefe de gobierno porteño Jorge Telerman como Horacio Lenz o como el ex miembro de la Juventud Peronista Pablo Unamuno.

EN EL CASO específico de la estrategia de“Lilita”, parece haber apelado no sólo a patas peronistas, ya que actualmente tiene dentro de su partido a ex dirigentes de la UCR o del socialismo; es el caso de Rubén Giustiniani.

EN 2007, el ex ministro de Economía y ex candidato a presidente Roberto Lavagna, ya separado de la imagen de Néstor Kirchner, y representando al frente “Una Nación Avanzada” (UNA) postuló para las elecciones para gobernador en la provincia de Buenos Aires al dirigente peronista Jorge Sarghini. Sin embargo, y como sucedió con su candidatura a presidente en los mismos comicios, la alternativa no prosperó pese a los intentos de unidad.

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