Los pasos de Kirchner rumbo al 2011

La urgencia para que la reforma política sea sancionada por el actual Congreso antes del 10 de diciembre muestra que hay interés por imponer un determinado esquema que favorece al oficialismo y no a la oposición.
Además, las internas abiertas y simultáneas en todos los partidos el mismo día, con el voto de afiliados y no afiliados, estuvo en la reforma de Duhalde sancionada en su gobierno en 2002, la que después suspendió. Kirchner llega al poder y prorroga la suspensión para evitar que se aplique en la elección de 2005 y finalmente la deroga, para permitir que Cristina sea elegida candidata sin interna para la elección presidencial de 2007.

Después del 10 de diciembre, el oficialismo perderá la mayoría en las dos cámaras, pero es probable que la oposición no tenga la unidad y cohesión suficiente para articular su propia mayoría. Posiblemente, en los próximos meses el Congreso quedará neutralizado. Recién cuando el PJ comience a abandonar a Kirchner -si es que finalmente lo hace- la oposición podrá imponer su fuerza en el Congreso.

En cuanto al recrudecimiento de la protesta piquetera, responde a varias causas. La primera es la recesión y el consecuente aumento del desempleo y la pobreza. La segunda es que el Gobierno ha perdido la elección de medio mandato y por esta razón está más débil para enfrentar los conflictos en la calle. Al destinarse más fondos, ello ha provocado la pugna por acceder a ellos entre los piqueteros oficialistas y los opositores, y esto ha precipitado una mayor conflictividad, la que se suma a los conflictos intra-sindicales entre conducciones peronistas y comisiones internas combativas de izquierda y acciones como las de Moyano contra los diarios.

Respecto a la candidatura de Kirchner para 2011, si hoy se votara no tiene posibilidad de ganar la elección. Si bien en política nada es imposible, en los cinco períodos presidenciales anteriores quien perdió la elección pre-presidencial -como la que tuvo lugar el 28 de junio- perdió después la presidencial siguiente. No es una ley, pero sí un antecedente que pone de manifiesto que no será fácil para el oficialismo revertir esta situación.

Si ganara la actual oposición, enfrentará dos problemas heredados del kirchnerismo. Uno será una economía más difícil, porque el aumento del gasto público que está teniendo lugar y el incremento del endeudamiento para pagarlo, que comienza con la suspensión de la ley de responsabilidad fiscal, dejarán sin caja al futuro gobierno. El otro problema es que la protesta social en las calles (que seguramente se incrementará en los próximos meses) no será un problema fácil de manejar.

En cuanto a Kirchner en la Cámara de Diputados, no tendrá un rol protagónico. Pero sí presentará algunos proyectos de impacto político para fijar posiciones e irse perfilando como eventual jefe de la oposición si el poder cambia de manos el 2011.

Sobre Cobos, lleva ya quince meses como principal figura de la oposición Ha sabido diferenciarse sin generar un conflicto institucional. Es posible que pueda mantener este tipo de postura hasta la finalización del mandato, aunque podría ser que renuncie antes, si finalmente se presenta como candidato presidencial.

Al día de hoy, Cobos en la franja radical y Reutemann en la peronista siguen siendo los más votados, seguidos de Macri. Pero en dos años todo puede cambiar. Nadie hubiera imaginado el actual rol de Cobos dos años atrás.

En conclusión, Kirchner ha perdido la guerra, porque difícilmente ganará en 2011, pero puede ganar batallas, como lo muestra la aprobación de la ley de medios. Prefiere reconstruir poder, aunque sea a costa de perder consenso, y los intendentes del conurbano lo abandonarán recién cuando perciban que ya no tiene capacidad de represalia.

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