Pasos en falso que restan credibilidad

Por Hernán de Goñi

Cuando Cristina Fernández de Kirchner renovó su gabinete y concretó el llamado al diálogo social, marcó el punto de arranque de una nueva estrategia. Más allá de la ratificación de Guillermo Moreno, el plan para ajustar la metodología del Indec le habilitó un crédito (mínimo, pero crédito al fin), así como la promesa de su nuevo ministro de Economía de intentar un arreglo con los holdauts y el Club de París que le permita al país a retornar al mercado de capitales.

El encuentro del viernes con el campo era visto como un punto más en ese nuevo recorrido, como una parada inevitable para que el resto de los agentes económicos compruebe la voluntad acuerdista de Cristina. Pero la cerrada negativa a discutir las retenciones fue vista como un quiebre de ese rumbo que desconcertó a los empresarios. No es un dato menor, porque más allá de acertar con decisiones individuales, el Gobierno necesita mostrar una estrategia creíble.

En los últimos doce meses, u$s 23.600 millones se fueron a Suiza, Uruguay o bien al colchón. Son pesos que se restan del consumo y que quedan afuera de las arcas del Estado. Derrotar la desconfianza que empuja esta fuga debería ser el principal objetivo oficial. Equilibrar esa balanza se vuelve un imposible si persisten los pasos en falso.

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