Las PASO platenses del 2011: Una intensa volatilidad con cambios de humor del elector

Las PASO platenses del 2011: Una intensa volatilidad con cambios de humor del elector

Si bien tienen una historia reciente como instrumento electoral, las elecciones PASO en La Plata suelen tener resultados diferentes con respecto a las elecciones generales. Curiosidades y explicaciones puntuales del fenómeno. La primera entrega: año 2011.

Por: Fabricio Moschettoni.

Padrón: 493.208 electores

Participación en PASO: 78.58 % (386.938 electores)

Participación elecciones generales: 79.37 % (391.472 electores)

Las elecciones PASO reflejan la insuficiencia del sistema político para solucionar las diferencias de sus integrantes, los partido y agrupaciones, trasladando el problema al conjunto de la sociedad y ocasionando una erogación de gran dimensión que no corresponde a un país que vive en emergencia hace décadas.

Este año 2019, por ejemplo, se gastaron $ 3000 millones, y solo en impresión de boletas la cifra fue de $ 185 millones.

PASO 2011

En La Plata, el 14 de agosto de 2011, se registró un rotundo triunfo del entonces Frente para Victoria, con 41.81% de los votos o sea unos 142.322 votos, por sobre el resto de la oposición que se presentaba fragmentada.

En la contienda participaron varias nóminas internas, pero fue de fácil resolución para el entonces intendente Pablo Bruera que logró 120.688 votos, equivalente al 84.8 % del total del Frente para la Victoria. A él lo siguieron Esteban Concia, que obtuvo 8838 votos, o sea el 6.21 %; Guillermo Cháves, con 8.276 votos, lo que representó un 5.81 %; luego ingresó Omar Campagnucci, con 3.699 sufragios, significando un 2.6%; y finalmente la lista que postuló a Enrique Otero, con 821 voluntades, determinando un 0.58% del total.

Otro de los espacios que tenían PASO, -y acá es en donde hay que colocar la lupa más adelante-, fue Unión para el Desarrollo Social (UDESO), una alianza difícil de explicar entre la UCR manejada por Ricardo Alfonsín y el espacio que lideraba en ese entonces el peronista Francisco De Narváez.

La coalición ingresó segunda en la ciudad para la categoría de intendente, con un tímido 15.27 % o sea 51.982 votos, y allí se disputaron la candidatura a alcalde el ex  diputado ultraperonista Gonzalo Atanasof, que consiguió el respaldo de 26.448 electores, o sea un 50.88 % y el también ex diputado, pero de la UCR, Sergio Panella que cosechó 25.534 votos, representando el 49.12 %.

En otro plano estuvo el Frente Popular, que entró con 38.980 votos, o sea 11.45%, entre varias nóminas internas.

Allí se impuso el entonces diputado y actual intendente Julio Garro, representante del Pro, al obtener 19.120 votos, lo que tuvieron un correlato del 49.05% del total de lo obtenido por ese espacio. A él lo siguieron Eduardo Di Marco, que logró 7943 votos, o sea un 20.38 %; Alejandro Granillo Fernández, con 6.134 votos o sea un 15.74 %, y cerró Julián Carpinetti, con 5.783 votos, o sea un 14.84 %.

Sin PASO, luego se posicionaron el Frente Amplio Progresista, con el ex senador Luis Malagamba como postulante a la intendencia, que logró 28.671 votos, o sea un 8.42 %; y  apenas más atrás el Frente Social, con Guido Carlotto que obtuvo 26.710 electores, lo que representó un 7.85%.

Más lejos la Coalición Cívica, con el actual concejal Javier Mor Roig para intendente, con 17.350 sufragios, significando un 5.1 %; el Frente de Izquierda, con Ernesto “Tito” Bustos, que logró 12.650, lo que representó un 3.72 %.

Y mucho más atrás aparecieron Nuevo Encuentro, postulando a Guillermo Guerín, con 7.800 votos, reflejando un 2.29%; y Compromiso Federal, con el abogado Marcelo Peña, con 7.472 votos, o sea el 2.2%.

Cerró Proyecto Sur, con Elido Veschi, cosechando 6.448 sufragios, o sea un 1.89%.

Elecciones generales 2011

El 23 de octubre se celebraron las elecciones generales, y en varias fuerzas hubo modificaciones, incluso algunas llamativas.

Por ejemplo, Bruera que había obtenido un 41.81 % en las PASO, -142.322 votos-, en las generales logró 45.32 %, o sea 162.265 sufragios, creciendo considerablemente.

Pero la novedad la dio el Frente Amplio Progresista, que propuso a Luis Malagama, y pasó de un 8.42%, -28.671 votos-, al 12.87 %, -46.063 sufragios-, al ser beneficiado por la explosión de UDESO, motivada por una destructiva confrontación entre Atanasof y Panella. Visiblemente los votos radicales que habían respaldado a Panella, -perdedor en esa contienda-, se transfirieron a Malagamba, de extracción radical.

Aquí se observa perfectamente lo sucedido con UDESO. Entre Atanasof y Panella habían conseguido en las PASO 15.27 % del total, o sea 51.982 votos, y en la general el candidato a intendente de esa nómina retuvo solo el 10.68 %, o sea 38.225 voluntades.

En el caso del Frente Social de la Provincia, Guido Carlotto también creció en las elecciones generales lo que le permitió ingresar con concejales, ya que en las PASO había quedado al límite al lograr 7.85%, o sea 26.710 votos. Si bien el crecimiento fue muy leve, porque logró 30.844 votos, le fue suficiente para anotar 8.61%, o sea apenas unas décimas por encima del piso repartidor para el Concejo Deliberante (8.33%).

Otro cambio considerable ocurrió con Frente Popular, en donde la diversidad de listas fue una decisión interna errónea ya que de haber conseguido el conjunto 11.45%, o sea 38.980 votos, luego apenas retuvo 6.89%, o sea unos 24.683 electores, dejando a la lista que lideraba Garro bastante por debajo del piso repartidor para ediles.

Esos fueron, en esa elección, los cambios más significativos, en donde se observó una importante transferencia de votos de UDESO al Frente Amplio Progresista, que engordó 4.45% y le permitió no solo moverse cómodo en la lista de concejales sino ser la segunda fuerza política de la contienda.  La cuenta fue casi directa con la pérdida de la alianza de Alfonsín y De Narváez, que entre PASO y general cayó exactamente 4.59 %.

En el caso del Frente Popular, que como se observa en las PASO participó con cuatro nóminas (Garro, Di Marco, Granillo Fernández y Carpinetti), perdió un 4.61%, saliendo de unas PASO con buena cosecha, y que lo posicionaban con más potencial para llegar al 16.66 % necesario para colar un diputado provincial que del 8.33% para ingresar al Concejo Deliberante. Sin embargo, como en político dos más dos nunca es cuatro, el espacio terminó desmoronándose de manera brutal.

La elección fue toda una novedad, y un fiel reflejo de la volatilidad en donde en pocos meses el humor del votante hizo variar significativamente el sentido de una contienda.

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