Un paso atrás y futuro incierto

En política, muchas veces una imagen vale más que mil palabras. Y de ahí el alto impacto que tuvo la foto en que se ve al gobernador Daniel Scioli acompañando al ex presidente Néstor Kirchner en el acto que se realizó el último jueves en Quilmes

No se trató de un evento más. Fue el retorno al territorio bonaerense del ex mandatario luego del letal cachetazo electoral que recibió el último 28 de junio, que en términos políticos significó el principio del fin para el oficialismo. El kirchnerismo está en proceso de extinción, pese a los desesperados intentos de la Casa Rosada de volver a construir una suerte de neotransversalidad con sectores minoritarios del PJ, partidos políticos minúsculos y movimientos piqueteros que se han convertido en burócratas del Estado K.

Pero a diferencia de los K, Scioli cuenta con posibilidades de emprender un nuevo camino y convertirse en una figura presidenciable (o en su defecto aspirar a ser reelecto en la Provincia) de cara a las elecciones de 2011. Claro está que el mandatario provincial también recibió el cachetazo (ya no cuenta con el apoyo del 50% del electorado que le permitió convertirse en gobernador en 2007), pero no fue el padre de la derrota: ese papel le cabe pura y exclusivamente al santacruceño.

¿Por qué Scioli apareció pegado nuevamente al Pingüino? Algunos analistas aseguran que la razón hay que encontrarla en la grave situación económica que atraviesa la Provincia, para la que se hace indispensable seguir contando con los magros recursos que gira Nación. Pero el problema es que el Gobierno nacional también atraviesa por serios inconvenientes fiscales, lo que hace que cada vez tenga que recurrir a los fondos de la Anses y el Banco Nación. Esas cajas no son inagotables por lo que, si no se adoptan medidas de fondos para combatir la crisis, puede ocurrir un verdadero colapso económico en el corto plazo. ¿Así y todo Scioli seguirá apoyando al Gobierno kirchnerista? La lista de funcionarios provinciales que pide romper lazos con los K es cada vez más amplia dado que saben que está en juego su futuro político, pero Scioli se muestra reticente a dar el salto definitivo.

La presencia del gobernador en Quilmes fue un paso atrás en la tibia estrategia de despegue que había iniciado cuando decidió reunirse con las autoridades de la Mesa de Enlace, y cuando introdujo cambios en el gabinete para empezar a deskirchnerizar la gestión. Todo indica que el despegue, por el momento, se encuentra en stand by.

Esta estrategia pendular no le está dando demasiados resultados positivos al gobernador, y más cuando el descontento popular va en aumento como consecuencia de los escandalosos tarifazos que están diezmando el poder adquisitivo de la clase media. Y que también impactarán en el bolsillo de los sectores populares, dado que los incrementos tendrán un correlato en los precios de la canasta básica.

El kirchnerismo, lejos de contentarse con la foto en Quilmes, ahora va por más: habría presiones desde la Quinta Olivos para incluir, dentro del gabinete bonaerense, a intendentes que tienen línea directa con la Casa Rosada. Lo preocupante sería que el mandatario provincial acatara esas directivas, sin oponer resistencia.

Igualmente los referentes justicialistas que comenzaron a rearmar el peronismo para encarar la era post-kirchnerista no le cierran la puerta al gobernador. Afirman que, pese a que tiene un ala rota por la caída del 28 de junio, aún puede emprender vuelo propio.

El santafesino Carlos Lole Reutemann, que hoy aparece como la figura presidenciable con mayor peso del justicialismo, no suele meter a Scioli en la misma bolsa que el kirchnerismo y no son pocos los que ven que ambos podrían confluir en un mismo espacio, si el gobernador se despega de la casa Rosada. El ex piloto de Fórmula 1 muestra una extremada cautela en cada uno de sus pasos políticos, algo que muchas veces le jugó en contra ya que lo terminó dejando relegado en la lucha por ocupar los máximos cargos políticos. Pero ahora parece decidido a apretar el acelerador a fondo para encarar la recta final e intentar así llegar al sillón de Rivadavia.

Reutemann, casi sin quererlo, se está beneficiando con la dispersión en la oposición no peronista. La pelea entre Elisa Carrió y Julio Cobos parece no tener retorno, al menos por el momento, lo que provocaría una fuerte división de los votos del Acuerdo Cívico y Social.

Negociaciones

en la Provincia

Además de estar pegado a Kirchner, Scioli tiene otro problema serio en puerta: mantener la gobernabilidad con una legislatura en la que ya no tendrá mayoría. Según pudo saber Hoy, el sciolismo ha emprendido una suerte de cruzada para intentar convencer a sectores de la oposición de que, al menos, le garanticen el quórum para el tratamiento de leyes que son consideradas claves por el Ejecutivo.

En ese escenario, el sciolismo le habría ofrecido a Unión-PRO, más específicamente al denarvaísmo, quedarse con la vicepresidencia de la Cámara de Diputados bonaerense y así tener la posibilidad de firmar las leyes que se sancionen. Las negociaciones están siendo encaradas por hombres del gobernador de forma separada, con cada uno de los sectores que componen Unión-Pro.

La posibilidad de contar con la vicepresidencia fue bien recibida por Unión-Pro, con lo cual se alejaría la posibilidad -al menos por el momento- de que puedan llegar a coligarse con el radicalismo y los distintos espacios de la Coalición Cívica para quedarse con espacios de conducción del parlamento provincial.

El nuevo escenario en la Provincia se está configurando con un gran dinamismo, y las decisiones que se adopten en estos momentos determinarán los lugares que ocuparán cada uno de los protagonistas en el convulsionado tablero político bonaerense.

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