Un paso adelante.

En su edición del domingo 12 del presente mes, LA VOZ DEL PUEBLO advirtió que "el pago del asfalto provocó sorpresa y también desagrado". Lo hizo no a partir de una presunción o de algunos comentarios, sino luego de haber consultado nada menos que a unos 40 frentistas que coincidieron en plantear críticas al procedimiento del gobierno municipal.
De esta manera, quedó expuesto públicamente un conflicto que se venía gestando y que no tardaría en manifestarse a partir de la disconformidad de muchos vecinos. Muchos más que los 40 incluidos en la nota, que fueron una muestra clara de la magnitud del reclamo. Hay quienes apreciaron el problema de inmediato y otros buscaron minimizarlo, hasta que se "chocaron" con la realidad cuando el malestar se hizo sentir en el Palacio Municipal y en reuniones realizadas en los barrios.

En nuestras páginas, consideramos que Carlos Sánchez y los funcionarios que tienen intervención en esta tarea se ubicaron, por falencias propias, en una situación por demás incómoda. Fueron los responsables por la falta de información, la no referencia al cobro de manera oportuna, así como de no explicar igualmente por qué no se abrió un registro de oposición, entre otros aspectos. También nos expresamos en favor de un recupero parcial, con montos accesibles y que no impliquen una erogación elevada para los hogares (como ocurría en el caso de la imposición inicial de una cuota mensual de 97 pesos, por un período de cinco años).

En la conferencia de prensa que se llevó a cabo el martes por la tarde, el intendente, acompañado por funcionarios y concejales, dio a conocer un nuevo proyecto de ordenanza que resulta claramente más razonable. Se trata de una respuesta "después de un reclamo importante de vecinos", según lo reconoció en sus palabras.

Los valores se reducen aproximadamente un 40 por ciento (una bonificación similar a la implementada, por ejemplo, en la pavimentación en Adolfo Gonzales Chaves) y habrá registro de oposición. Los vecinos podrán pronunciarse en contra de la obra en general; de acuerdo a lo anunciado, quien esté en desacuerdo con los trabajos tendrá la posibilidad de expresarlo en planillas que habrá en el municipio. La medida contribuirá en otorgar legitimidad, porque los próximos pasos se definirán a partir de la opinión de los directamente involucrados.

Hasta ahora, los vecinos miraban detrás de la ventana de sus viviendas como las maquinarias de la empresa adjudicataria avanzaban, sin haber sido consultados, testigos enojados por una tarea inconsulta. El registro de oposición genera un espacio para que tengan voz y puedan manifestar su postura.

Las objeciones son múltiples sobre el procedimiento y ya fueron enumeradas desde el inicio del conflicto. Pero debe valorarse el paso adelante de las autoridades, que ante el descontento mayoritario admitieron -al introducir modificaciones notorias- que el proyecto original era inviable.

El Concejo Deliberante inició el análisis de la propuesta del Ejecutivo y el vecinalismo quiere alcanzar coincidencias con otros bloques para el posterior tratamiento. En este ámbito, persiste el reclamo de frentistas que no quieren abonar la obra, algunos de los cuales se hicieron oír ayer en horas de la mañana.

Encontrar un punto de equilibrio -y alejarse en consecuencia de los extremos- es el gran desafío. El debate en el Concejo recién comienza y luego, los vecinos tendrán la palabra para definir el destino de una obra tan controvertida como positiva para Tres Arroyos, que -por lo tanto- no debe ser interrumpida.

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