Un pase de facturas

Por: Ricardo Roa

La bomba de profundidad del 28 de junio pega ahora de lleno en la CGT, más concretamente en el sillón de Moyano. Los grandes gremios ninguneados por el camionero han decidido pelearle el poder y todo lo que trae por añadidura (Moyano mantuvo su postura y hoy podría fracturarse la CGT).

La guerra viene de antes. Lo nuevo es la debilidad de Moyano después de la catástrofe electoral. Moyano apostó todo en esa jugada. Y tal como Kirchner, pretende que todo siga igual. El resto se está encargando de avisarle que algo cambió.Moyano hacía y deshacía porque era el interlocutor K. Un interlocutor privilegiado que iba directo a Kirchner sin pasar por el ministerio de Trabajo. Lo mismo ocurría a la inversa. Una sociedad de socorros mutuos.El último fruto de esa relación fue devolverle de un golpe la caja del APE a un abogado suyo. Había sido remplazado por un hombre del ministro Manzur que pretendía hacer cirugía y duró dos días en el cargo. El APE es un fondo de las obras sociales cuestionado por su manejo discrecional.

En estos años, Moyano privilegió los intereses de su gremio por encima de los de la propia CGT. Avanzó sin pausa sobre afiliados de otras organizaciones y hasta creó un sindicato, el de peajes, a la medida de uno de sus hijos. Consiguió también del Gobierno que las empresas de carga paguen sólo la mitad de los aportes y tengan peaje gratis en rutas nacionales. Una contrapartida: blanqueo de choferes, mejores salarios y más recaudación para el sindicato y la obra social. Además su gremio recibe parte del impuesto al gasoil para capacitación laboral. A Moyano le están pasando la factura del 28 de junio. Con las que venían de antes y todas de una sola vez. Kirchner ya no es el mismo. Moyano puede estar dejando de serlo.

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