Pase de facturas contra Marcos Peña y Lombardi por efecto Posse

En privado, Macri está inquieto por las permanentes declaraciones del flamante ministro de Educación. Es que habla de temas nacionales y le marca agenda al PRO en ese sentido. En el gobierno piensan que se complicará el manejo de la cartera educativa y por ello nombrarán a Andrés Ibarra como secretario general aunque se dilatará el Consejo Asesor. El malestar en el gabinete con el secretario general, quien acercó el nombre de Posse, y el ministro de Cultura que buscó apoyos para su designación.
No lo admite ante los medios de comunicación pero sí entre los suyos. Mauricio Macri está preocupado por el "efecto Posse", en relación a las declaraciones que realiza el flamante ministro de Educación.

Según cuentan altas fuentes de Bolívar I la intranquilidad del jefe de gobierno pasa por dos cuestiones.

La primera tiene que ver con las palabras que vierte, y escribe, Posse. Hace algunos días se quejó en privado luego de ver una entrevista que le realizaron en el programa de Marcelo Longobardi en C5N en el que el diplomático ahondó sobre temas nacionales.

Allí habló del gobierno nacional y sus políticas, realizó una caracterización del kirchnerismo, opinó sobre Derechos Humanos y hasta de política exterior. "Nos está marcando la agenda con estas cosas", se quejó hace unos días con uno de sus funcionarios de confianza. Su inquietud, agregó, es que marque una línea de relación con el kirchnerismo.

En el macrismo creen, además, que la visión de Posse, que no es compartida por todos, y que pega justo donde el jefe comunal había logrado perforar en 2007 ya que su discurso deja afuera a una parte del electorado que lo llevó al PRO al poder.

Además, en la cúpula del oficialismo porteño explican a LPO que desde que comenzó la gestión una de las órdenes fue siempre intentar que los ministros no hablen de temas nacionales. La "municipalización" que había ideado Horacio Rodríguez Larreta (como el famoso salto al bache).

"Macri va a pagar un costo por recostarse con el voto de derecha que está de acuerdo con Posse", reflexiona un alto dirigente del PRO.

El segundo eje de preocupación de Macri pasa por lo que será la gestión en Educación. La lectura que hacen muchos funcionarios del macrismo por lo bajo es que el diplomático no logrará desactivar la conflictiva situación con la que debutó. Por el contrario, piensan que la cartera educativa podría caer en un conflicto de magnitudes si no se dobla el timón.

La estrategia para Educación

Antes esto, Macri había pensado dos medidas: la primera es nombra al subsecretario de Gestión Financiera y encargado de las obras públicas en colegios, Andrés Ibarra, como secretario general de Educación.

Este cargo, que cristalizaría parte del poder que ya tenía cuando estaba con Mariano Narodowski, lo dejaría al ex gerente de Boca manejando no sólo las obras sino también coordinando el área pedagógica, algo que siempre estuvo a cargo del ministro saliente.

Sin embargo nadie puede aventurar que esta designación aplaque los caldeados ánimos en el sector educativo. "Si el primero no sabe nada de educación ni el segundo tampoco entramos en zona complicada", analiza un funcionario de la cartera educativa que prefirió guardar su nombre en el anonimato.

Por el otro el armado de un Consejo Asesor que, como había contado LPO, no estará en funciones por lo menos antes de marzo o abril. Es que la mayoría de los intelectuales y figuras que habían sido convocadas se niegan ya que consideran que es inviable políticamente. Es que la idea, inclusive, era convocar a intelectuales de la oposición al macrismo. En este esquema siquiera Narodowski asumiría en este marco que instaló Posse.

Mientras tanto en la cartera educativa un grupo de directores generales, directores de área y equipos técnicos analizan irse del ministerio tras la asunción del diplomático. A tal punto que luego de que Narodowski cristalizara sus diferencias con su reemplazante, comenzaron a criticarlo.

Bronca con Marcos Peña y Lombardi

En este contexto, en el gabinete porteño hay mucha bronca por todo lo ocurrido y por la decisión de incorporar a una figura como Posse.

Uno de los más enojados es Horacio Rodríguez Larreta, quien tuvo que aceptar ante los medios que es una persona "controversial".

Además del jefe de gabinete, otros ministros como Francisco "Pancho" Cabrera (Desarrollo Económico) o varios legisladores del bloque porteño no ocultaron su malestar con lo ocurrido tras la designación.

"Cómo puede ser que nos compremos un quilombo semejante con alguien que conocimos cuatro horas antes de que asuma. Es increíble que pase esto con un recién llegado", explicaba ante los legisladores uno de los ministros del gobierno.

El pase de facturas tuvo dos destinatarios. Uno fue el secretario general Marcos Peña, quien acercó el nombre de Posse. En el PRO aseguran que fue su padre Félix, también diplomático y quien lo conoce hace muchos años, el que le dio la idea al influyente funcionario. A pesar de ello, Peña repite que "fue una decisión del jefe de gobierno".

Por otra parte, también en el gabinete deslizaron su bronca con el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, quien trabajó para que Posse sea aceptado. De hecho, cuentan en el macrismo, fue el encargado de buscar apoyo en el ámbito cultural para que el nuevo ministro sea respaldado. "Está todo bien, va a caminar y no va haber problemas", les habría dicho a los integrantes de la "mesa chica" del gobierno porteño.

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