El no pasarás ya no genera simpatías

El no pasarás ya no genera simpatías
Distintos sectores económicos afectados por los cortes de ruta empiezan a exteriorizar su malestar por las pérdidas ocasionadas. Hoteleros, comerciantes, gastronómicos y transportistas arremeten contra los piquetes que encabeza Alfredo De Angeli.
El conflicto entre los ruralistas que están apostados en las rutas y los demás sectores económicos, ajenos al campo, llegará a tribunales. La Cámara de Turismo de Entre Ríos presentará en las próximas horas una demanda judicial por las consecuencias de los cortes que se están realizando en la ruta 14. Según datos del sector privado y de la gobernación, el fin de semana pasado la ciudad de Colón tuvo una significativa merma en el nivel de reserva hotelera: cayó del 70 por ciento al 10 por cierto. "El año pasado las pérdidas fueron millonarias", señaló a este diario el ministro de Gobierno provincial, Adán Bahl. Frente al reclamo de los "otros" sectores empresarios de la provincia, el gobernador Sergio Urribarri dio el visto bueno a la iniciativa judicial del sector turístico. "No está protestando el campo, sino unos señores a quienes no les importa nada el daño que causan" a otras actividades, criticó Urribarri. Además, calificó al productor arrendatario Alfredo De Angeli como un "personaje tragicómico". El reclamo de los empresarios del turismo se sumó al efectuado días atrás por los transportistas de otras producciones agropecuarias de la provincia.

Urribarri dio su respaldo político a la medida judicial que está por presentar la Cámara de Turismo de Entre Ríos por los perjuicios ocasionados a raíz de los cortes de ruta. "No hay nadie en la ruta, son 15 o 20 tipos que están molestando y perjudicando a mucha gente", afirmó el gobernador. Desde la Casa Gris aseguraron a Página/12 que existen otros sectores como el gastronómico, el hotelero y el comercio, estrechamente relacionados con el turismo, que también estudian encarar acciones judiciales por los cortes.

La adhesión a la protesta rural no tiene la misma intensidad que el año pasado. Eso puede apreciarse con una simple cuenta en cada uno de los cortes. La falta de simpatía también puede verse en la ciudad. "Antes venían todos los días a comer. Pero ahora no sólo vienen de vez en cuando, sino que piden menos comida o comparten platos. Ahora pesa más la crisis económica que el conflicto con el campo", comentó a este diario la encargada de un bar en pleno centro de Gualeguaychú.

En Entre Ríos viven del turismo aproximadamente 40.000 familias, y el 85 por ciento de las empresas del sector son pymes familiares. A raíz de los cien días de conflicto del año pasado, 3000 trabajadores fueron suspendidos. En 2007, la tasa de ocupación hotelera para el fin de semana del Día del Padre fue cercana al 80 por ciento. El año pasado cayó al 20 por ciento.

"El sector del turismo se decretó en estado de asamblea permanente, ya que se viene Semana Santa y el feriado del 2 de abril. Los empresarios tienen la intención de presentar un recurso de amparo o marchar hacia los cortes para dialogar con los ruralistas", indicó a este diario Adrián Stur, secretario de Turismo de la provincia.

Según datos de la gobernación, el fin de semana pasado la ciudad de Colón tuvo una tasa de ocupación del 10 por ciento cuando lo habitual es una tasa del 70 por ciento. "Los negocios están cerrados porque ante la poca afluencia de turistas, prefieren no abrir. La pérdida es total", argumentó Stur.

Por su parte, el secretario de Turismo de Colón, Hugo Guisolfi, señaló: "Fue muy triste ver a la ciudad con restaurantes y comercios cerrados durante un fin de semana. Pedimos una vez más a los ruralistas que están bloqueando las rutas que reflexionen y que dimensionen el daño que están haciendo a otros entrerrianos con sus acciones".

La Cámara de Turismo mantuvo reuniones con "Minga" De Angeli para encontrar la manera de no perjudicar a los turistas que llegan a la provincia. "Pero hizo caso omiso", señalaron desde la Casa Gris. "A pesar de que dicen que sólo detienen camiones con granos, en la práctica no es así. Paran a todos. Y los turistas, frente a la posibilidad de quedar varados, no vienen", explicó Bahl. En diciembre del año pasado, "Minga" De Angeli había amenazado con comenzar con cortes de ruta. Pero las presiones de los organizadores del Carnaval de Gualeguaychú lo hicieron desistir.

Los reclamos del turismo, la gastronomía, la hotelería y el comercio confluyen con las presión de los transportistas entrerrianos, que en los últimos días se enfrentaron con los chacareros empresarios en los diferentes cortes. "Nosotros estamos primero, que somos los que les damos trabajo a ustedes", exclaman los ruralistas frente a la insistencia de los camioneros de querer pasar. "No todo es el campo", retrucan algunos comerciantes en Gualeguaychú y en otras ciudades del interior de Entre Ríos.

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