Qué pasará con las radios y TV porteñas

La ley de medios K, que debate el Senado, obliga a las señales a transmitir sólo el 30% de su programación de origen, produciendo el resto de manera local. Decenas de "figuras" podrían perder pantalla y aire en el interior del país.
Desde Marcelo Zlotogwiazda, pasando por El Negro González Oro, hasta Nelson Castro. De Mariano Grondona a Jorge Lanata, como también de Sergio Lapegüe a Eduardo Feinman, o de Mario Pergolini a Lalo Mir, y hasta el cordobés Mario Pereyra y su programa Juntos, de Cadena 3. Si el Senado de la Nación aprueba la media sanción que ya le dio Diputados a la ley de servicios de comunicación audiovisual, los mendocinos podrían dejar de ver estas caras en las pantallas de sus televisores o de oír sus voces en sus radios y –en consecuencia– de acceder a sus posturas y opiniones absolutamente diversas. Es que, si la iniciativa K finalmente se convierte en ley, las señales de noticias Canal 26, Todo Noticias, Crónica, C5N y América 24, o las radios como Cadena 3 y Mitre deberían dejar de transmitir o reducirían drásticamente su alcance nacional.

Dos artículos de la ley son los que pintan este panorama, que, al decir de estudiosos de la comunicación de la talla de Henoch Aguiar, va a producir "un terremoto" al interior de los canales y las radios.

El artículo 45 de la ley K establece que una persona o empresa puede tener una sola licencia de servicios de comunicación audiovisual sobre soporte satelital por suscripción, lo cual "excluye la posibilidad de ser titular de cualquier otro tipo de licencias de servicios de comunicación audiovisual". En criollo, esto significa que esa persona o empresa podrá tener un canal de aire o uno de cable, pero no los dos.

Muchos han alzado su voz en contra de esta restricción, argumentando que se trata de servicios distintos: mientras que un canal de TV abierta produce contenidos, los operadores de cable los distribuyen.

A nivel nacional, la situación se hace patente con TN. Actualmente, el canal de noticias del grupo Clarín llega a unos cinco millones de televidentes en todo el país. Pero, al estar asociado a un cableoperador, debería dejar de transmitir o bien convertirse en la señal local de ese cable. Así, su audiencia se reduciría a unos 500.000 televidentes, todos porteños.

Llevando el ejemplo a Mendoza, Canal 7, al estar asociado a un cableoperador, debería dejar de transmitir por aire o transformarse en la señal local de Supercanal. Y ahí se produciría una doble pérdida: los mendocinos dejarían de tener el 7 por aire y, a su vez, cesarían las transmisiones del Canal 4 del cable.

No al trabajo en red

Pero hay más. El artículo 63 de la ley K de medios, que versa sobre la vinculación de emisoras, establece en su inciso A que "la emisora adherida a una o más redes no podrá cubrir con esas programaciones más del treinta por ciento (30%) de sus emisiones diarias". Esto –traducido a la cotidianidad de las emisoras– significa que si un canal o una radio de Buenos Aires quieren replicar su programación en una provincia deberán hacerlo siempre y cuando ocupen el 70% de su tiempo de aire con contenidos producidos localmente. Y la realidad indica que ésa es una meta casi imposible de cumplir: TN, Canal 26, América 24 y C5N tienen en Mendoza corresponsales que se limitan sólo a cubrir noticias que pueden ser de interés nacional.

El panorama de las radios

En Mendoza son varias las radios foráneas que transmiten durante las 24 horas: las AM Del Plata y Mitre llegan a Mendoza a través de señales de FM 91.7 y 100.3 respectivamente, la cordobesa Cadena 3 surca el aire desde la 105.1, mientras que las dos FM porteñas Rock & Pop y La 100 se sintonizan en el Gran Mendoza en la 104.5 y la 91.9. A través de ellas, los mendocinos escuchan a Juan Pablo Varsky, Roberto Pettinato, Lalo Mir, Mario Pergolini o Nelson Castro, entre decenas de "figuras" de la radiofonía nacional, o al amigable Mario Pereyra, de Cadena 3, infaltable en cualquier taxi que se precie de tal.

Las señales locales son "pinchadas" en la mayoría de los casos con boletines de noticias locales y, en otros, con programas producidos y conducidos por profesionales locales.

De aprobarse la ley K, estas radios que transmiten las 24 horas podrían retransmitir tan sólo ocho horas de programación "foránea" y el resto cubrirlo con contenidos propios.

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