Pasar por ventanilla y contar chirolas

La crisis de los mercados produjo una contracción en los ingresos de los jubilados de capitalización. Las caídas afectan a los clientes de las diez administradoras. Las AFJP intentaron disimular la crisis pidiendo ayuda al Gobierno. Por David Cufré

El derrumbe de los mercados financieros provocó una caída en las jubilaciones que pagan las AFJP de entre 15,3 y 17,2 por ciento respecto del promedio de 2007. Ninguna de las diez administradoras pudo escapar a la debacle. Las personas afectadas suman 294 mil, quienes a lo largo del año vienen sufriendo el retroceso de sus ingresos. El próximo mes será cuando vean el impacto de la crisis global en toda su dimensión, con bajas de aquel orden (ver cuadro aparte). Sus fondos capitalizados se achican con la misma intensidad que caen las acciones y los bonos en que están invertidos sus ahorros. Frente a esta situación acuciante, las AFJP hicieron una semana antes del anuncio de estatización total de las jubilaciones un pedido de socorro al Gobierno.

La preocupación de las AFJP quedó plasmada en un documento de la Superintendencia del sector que se titula “Propuesta urgente de cambios en la determinación de los beneficios previsionales del régimen de capitalización”. En él se advierte de entrada que es preciso avanzar sin la más mínima demora para evitar que los jubilados registren la caída más dura de octubre. “La urgencia de firmar estas normas entre hoy y mañana se debe a la necesidad de llegar a liquidarlas en el curso del mes”, agrega, en un tono que revela el grado de intranquilidad por los acontecimientos.

Las administradoras eran conscientes del golpe que significaría para su imagen las quejas de los jubilados cuando pasaran por ventanilla y se llevaran todavía menos que el mes anterior.

“El objetivo central es que, dada la crisis financiera, el Gobierno empiece a tomar medidas urgentes e inmediatas, evitando que más de 300 mil personas cobren este mes menos que el mes pasado”, plantea el documento. La solución imaginada fue cambiar las normas vigentes para esquivar los recaudos que protegen los fondos administrados. La idea era adelantar a los jubilados dinero de sus propias cuentas. De ese modo, no percibirían la baja de haberes de octubre, pero a costa de agotar sus ahorros más rápidamente. Era una fórmula que seguía la filosofía de lo que hizo Domingo Cavallo en 2001. En aquel momento, el ministro que creó las AFJP dispuso una rebaja de los aportes previsionales de 11 a 5 por ciento. Los trabajadores tuvieron de ese modo un aumento en sus ingresos de bolsillo, sacrificando sus ahorros para la vejez. La intención, en definitiva, era disimular la crisis.

Seguramente nadie imaginó que la respuesta que daría el gobierno de Cristina Fernández sería terminar con ese tipo de atajos, anunciando el envío al Congreso de un proyecto de ley para acabar con el régimen de jubilación privada.

Mientras los legisladores debatan la propuesta, los jubilados de las AFJP no tendrán chance de esquivar la pérdida de ingresos. Esto afecta a quienes perciben retiros programados y fraccionarios, y a los beneficiarios de pensiones por invalidez. En total son 294 mil personas, el 67 por ciento del total de jubilados de capitalización. El otro 33 por ciento cobra rentas vitalicias, que les aseguran un ingreso fijo sin padecer los vaivenes de los mercados. En su caso, la caída de acciones y bonos limita la movilidad de sus haberes, atada a la rentabilidad que obtengan las compañías de seguros de retiro que les prestan servicio.

El mayor problema lo padecen quienes quedaron con retiros programados, fraccionarios y pensiones. Todos ellos mantienen su cuenta individual en la AFJP. Lo que ganan mes a mes sale del fondo administrado. Si este cae, el valor de la cuota parte disminuye y, en consecuencia, sus haberes disminuyen. Al 20 de octubre, la cotización de las cuotas partes registraban bajas de entre 15,3 y 17,2 por ciento para las diez administradoras respecto al promedio de 2007. Es decir, lo que cobran de las AFJP 294 mil personas caerá en esas proporciones. El dato demuestra la ficción del sistema: los jubilados creían tener determinada cantidad de dinero en sus cuentas, pero cuando llega el momento de cobrar descubren que una porción de esos recursos se esfumó, sin que puedan hacer nada al respecto.

El único ingreso seguro que tienen los clientes de las AFJP es el que reciben del Estado: la Prestación Básica Universal y la Prestación Compensatoria, por los años que aportaron al régimen de reparto antes de 1994.

Aportantes y jubilados de capitalización vienen sufriendo en el año las pérdidas del crac financiero global. La rentabilidad real anual promedio, que descuenta la inflación, experimentó ocho caídas en ocho meses de 2008: fueron del 1,28 por ciento en enero, 1,75 en febrero, 0,82 en marzo, 4,70 en abril, 7,12 en mayo, 8,06 en junio, 10,08 en julio y 6,43 en agosto. Estos resultados fueron los que dieron margen al Gobierno para avanzar con una decisión política y económica de máxima trascendencia, como terminar con las AFJP.

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