Hay que pasar el otoño

Por: Ricardo Roa

Si alguna indefinición le faltaba a la discusión salarial, se la acaba de proporcionar el propio Gobierno al adelantar de apuro las elecciones a junio. Nadie sabe qué vendrá después

Y sindicalistas y empresarios comienzan a negociar en frasco chico: cerrar un porcentaje o una cifra fija por un cuatrimestre (Paritarias: algunos ya piden 25% y otros negocian por cuatrimestre). Hay sólo dos certezas: ni las cámaras ni los gremios se guían por la inflación oficial y tampoco habrá una pauta reguladora desde el Consejo Económico y Social que, al fin, se anunciaría en estos días."Yo creo que lo primero que vamos a tener que hacer, en este mundo diferente, es sentarnos a discutir seriamente trabajadores, empresarios...para ver cómo hacemos para que siga siendo consistente el modelo, cuando comienzan las pujas sectoriales". La frase es de la Presidenta y no fue pronunciada ahora sino hace seis meses, en el aniversario de la Unión Industrial.

Está claro que lo primero no fue al final tan primero. Y es obvio que el mundo entonces diferente se puso infinitamente más diferente. Para lanzar ya al Consejo a la cancha, Cristina Kirchner bajó al ministro Tomada del avión que lo iba a llevar a Ginebra. Saldrá por decreto y no será la versión local del pacto de la Moncloa que se había imaginado en la campaña. Antes, el Gobierno necesita sacarse una piedra del zapato: son cuatro los asientos reservados al campo y los empresarios dijeron que no se sumarán si no participa la Mesa de Enlace. Más dudas hay aún sobre su efectividad. ¿Para qué estará? La CGT quiere que no sea un mero consejero del Gobierno. Con voz pero sin voto. Otra idea fallida, como la del Acuerdo del Bicentenario del que nunca se volvió a hablar.

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