Pasado y presente del juez que avaló las candidaturas testimoniales

Pasado y presente del juez que avaló las candidaturas testimoniales
El hombre que tiene la "conciencia tranquila" por su fallo electoral, sobreseyó a un responsable de "La noche de los lápices" y es señalado por congelar causas de Derechos Humanos y hasta el caso de Julio López. Reacciones cruzadas.
Su desenvolvimiento frente a las cámaras y los flashes, la altanería en sus respuestas y la constante corrección a sus interlocutores, pueden haber sorprendido a más de un periodista y muchos televidentes. Pero para quienes lo conocen desde hace años, esas características son las principales del juez Manuel Humberto Blanco, hoy noticia por dar vía libre a las candidaturas testimoniales del Partido Justicialista para las elecciones legislativas del 28-J: "Es un arrogante, muy poco querido, de muy mal trato con sus empleados, a quienes ha llegado a ningunear incluso frente a imputados", según una alta fuente de los Tribunales de La Plata.

Blanco fue abogado de la matrícula hasta 1985, cuando asumió como juez federal. Muchas veces se lo señaló como "juez de la dictadura", pero cabe desmentir que no lo fue: en los años de la dictadura militar, fue reconocido por presentar hábeas corpus a favor de desaparecidos. Ya en democracia, en cambio, el juez que dio el visto bueno a las candidaturas del kirchnerismo hizo poco y nada por los Derechos Humanos, la principal bandera K junto a la redistribución de la riqueza.

Siempre se habló de sus vínculos con el PJ y quienes lo conocen de cerca aseguran que ha sabido amoldarse a los gobiernos de turno. En sus manos descansan las causas por delitos de lesa humanidad del centro de detención clandestino de La Cacha, la Brigada de Infantería de 1 y 60 y la Comisaría 8ª de La Plata.

El jefe de La Cacha –según los propios sobrevivientes- fue Julio Barroso, de quien se pidió la detención en enero de 2005. Más de cuatro años después, Blanco ni siquiera lo citó a declarar. Barroso respondía a Ramón Camps y para las organizaciones de DDHH es símbolo de la impunidad vigente en la capital de la Provincia de Buenos Aires, donde la Justicia apenas se encargó de Christian Von Wernich y Miguel Etchecolaz.

Curioso destino el de Blanco –quien además tiene bajo su poder causas de apropiación ilegal de hijos de desaparecidos-, ya que desde febrero es juez en el caso Jorge Julio López, el primer desaparecido de la democracia y testigo en el juicio contra Etchecolaz.

"En este momento es una estrellita de los medios por la parte electoral, pero lo que ha hecho este señor es paralizar la causa", afirma Nilda Eloy, ex detenida torturada y también testigo contra Etchecolaz.

La gestión de Blanco en el caso López se resume en: tomó el caso, pidió recursos económicos para llevarlo adelante y luego intentó derivarlo a la fiscalía en tres ocasiones, hasta que la Cámara Federal de La Plata, con la cual está enfrentado (particularmente con el juez Alberto Durán, a quien investigó por casos de corrupción en la época del "corralito"), le ordenó la semana pasada que se hiciera cargo.

"Tiene la causa de La Cacha hace seis años, no hay un solo procesado; tiene el centro clandestino de 1 y 60, ni un procesado; por la Comisaría 8ª, ni un procesado; en cuanto a causas paralizadas, el doctor Blanco tiene experiencia", dispara Eloy.

Este juez, quien también lleva la medalla de haber sobreseído por prescripción de la acción en casos de lesa humanidad como el de Néstor Beroch –uno de los responsables de "La noche de los lápices"- es quien avaló las candidaturas del PJ

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