"El pasado ya pertenece al pasado"

"El pasado ya pertenece al pasado"
Esta vez Evo Morales se sintió mucho mejor tratado. Agradeció a Zapatero la regularización de residentes bolivianos.
"Nunca pensé que estaría en un centro que antes servía para invadir y ahora para recibir al invadido", con estas palabras Evo Morales resumió sus sensaciones al concluir la visita de tres días a España. Ayer el líder aymara fue recibido por José Luis Rodríguez Zapatero, a quien agradeció el esfuerzo por "lo que hace España para regularizar la documentación de los bolivianos que viven aquí. Lo ha hecho con más de 100.000. Ni siquiera hay esos bolivianos regularizados en Latinoamérica". El premier socialista volvió a repetirle la cantinela que el rey Juan Carlos ya le había anticipado la noche antes durante el desarrollo de la cena en el Palacio de la Zarzuela: "queremos reglas claras" que garanticen la inversión de las empresas españolas en Bolivia.

Han sido tres días intensos para el presidente boliviano, que en menos de dos meses y medio tiene que enfrentar los comicios por su reelección, que tendrán lugar el 6 de diciembre próximo. Su visita comenzó con un mítin en el municipio de Leganés, una de las barriadas pobres de Madrid, y a esa apertura ante más de seis mil personas le siguió una apretada agenda que lo llevó desde el Foro Nueva Economía que congrega a los grandes empresarios nacionales, al Palacio Real y ayer, finalmente, ante la sede del gobierno donde lo aguardaba algo más que la foto con el socialista Rodríguez Zapatero.

A diferencia de las suspicacias que rodearon su visita anterior, en enero de 2006 cuando aún era presidente electo pero no había asumido el mando, esta vez Morales se sintió mucho mejor tratado y no perdió oportunidad de hacerlo notar. De hecho, su discurso improvisado en la noche del lunes ante el rey Juan Carlos en el que afirmó que "el pasado pertenece al pasado" fue interpretado por los medios bolivianos como un abandono de su discurso indigenista radical, un mensaje que no sólo ha tranquilizado a los españoles que terminaron por oír lo que querían oír, sino que parece tener un destinatario en la clase media urbana boliviana, un sector cuyo respaldo Morales necesita para salir victorioso de las próximas elecciones por un margen aún más amplio del que consiguió cuatro años atrás.

Haciendo honor a su anfitrión, Evo reconoció ayer ante Zapatero que "es un paso simbólico e histórico que los bolivianos tengan derechos de ejercer el voto en las elecciones municipales, es un paso muy importante. España es el único país que lo reconoce". Un derecho a voto que enfurece a la derecha local, como quedó claro ayer con las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien afirmó que el gobierno socialista "está siendo muy ingenuo si cree que su pragmatismo y su apoyo a Evo Morales y al presidente venezolano Hugo Chávez le van a servir para que sus compañías no sean expropiadas".

Aguirre salió al ruedo luego de que Evo se reuniera con el alcalde de Madrid, perteneciente al ala moderada del Partido Popular, Alberto Ruiz Gallardón, quien le entregó la Llave de Oro de la ciudad. "Nunca soñé con estar aquí", afirmó Evo ante el Salón de Plenos de la ciudad de Madrid, un homenaje que el Ayuntamiento de la ciudad rara vez concede a sus invitados. "Antes sólo tenía relaciones con Comisiones Obreras (N. de la R.: el sindicato más importante de la izquierda española) y con Izquierda Unida", explicó con inusitada franqueza.

La visita concluyó con el anuncio por parte de Morales de una próxima visita a Bolivia del presidente de Repsol Antonio Brufau, con quien el líder indígena se reunió el pasado lunes, para poner en marcha un programa de inversiones y concretar nuevos acuerdos económicos.

La multinacional hispanoargentina posee derechos mineros sobre 31 bloques, además de inversiones en la extracción de gas y petróleo, y Morales pretende que se involucre en el negocio del litio, un mineral vital para la fabricación de pilas de computadoras y de baterías para coches eléctricos, del que Bolivia ha manifestado poseer grandes reservas.

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