Pasado oscuro: Echegaray pedía la libertad de Videla y Massera

Pasado oscuro: Echegaray pedía la libertad de Videla y Massera
Fue mientras cursaba Derecho en Mar del Plata y militaba en una agrupación juvenil de la UCeDé. Sus ex compañeros lo recuerdan como un defensor de los militares por su lucha contra la guerrilla. Y no entienden que ahora sea kirchnerista.
Diciembre de 1990. El país estaba convulsionado por los indultos a los militares de la dictadura que Carlos Menem preparaba para fin de año. En la Universidad Nacional de Mar del Plata una asamblea universitaria de Franja Morada, que aun después del gobierno de Raúl Alfonsín conservaba abrumadora mayoría, agitaba banderas en contra de la iniciativa, al igual que las agrupaciones de izquierda. En el otro extremo del arco ideológico, una minoría casi insignificante, pensaba todo lo contrario: "No sólo los tienen que indultar, también deben condecorarlos por su lucha contra la guerrilla".

El que hablaba en ese grupo era Ricardo Echegaray, "El Negro" (como lo llamaban y lo siguen llamando en Mar del Plata), a esa altura un viejo conocido de los estudiantes de Derecho. Un joven al que se oía poco, pero que jamás ocultaba su ideología. El mismo que nunca llegó a ser líder de la Unión para la Apertura Universitaria (UPAU), el brazo estudiantil de la UCeDé, pero siempre despertaba ira. Años atrás le habían escrito en los baños "ay ay ay/ay ay ay ay/hay que matar a Echegaray". Ahora se lo cantaban en la cara.

Estaba a punto de recibirse de abogado. Promedio 6, con seis aplazos en seis años de carrera y un pensamiento oscuro. Algunos ex alumnos recuerdan que, a poco de haber pisado la facultad, había pedido por "la libertad de los presos políticos Videla, Massera y Agosti", en pleno juicio a las Juntas Militares. Y hay quienes aseguran haberle escuchado decir que había ido a visitar a Videla a la cárcel de Magdalena, aunque el dato nunca pudo ser verificado.

Ricardo Echegaray, actual titular de la AFIP, hoy kirchnerista puro, era por aquellos tiempos el típico "facho" señalado por los sectores de izquierda y organizaciones defensoras de los derechos humanos. Había llegado a Mar del Plata desde Punta Alta. La primera impresión que causó fue que tenía un look algo anticuado para la época: lo recuerdan con campera de gamuza con pañuelo, o impermeable, lentes con cordón, mocasines, pelo muy corto, siempre afeitado. Maldecía a los hippies y detestaba a los peronistas de izquierda.

Hijo de un suboficial de la Armada que estuvo en actividad en el período 1975-1980 y militó en el Partido para la Democracia Social de Emilio Eduardo Massera, Echegaray venía de hacer su secundario en el Liceo Naval Almirante Brown de Río Santiago (La Plata) de donde egresó como guardiamarina. Prefirió estudiar Derecho y no seguir la carrera militar.

"Esto de que nunca ocultaba su ideología lo supimos desde que lo conocimos. En ese momento muchos pensábamos como él, pero nos cuidábamos de hablar en los lugares públicos porque sabíamos que éramos mala palabra", cuentan quienes compartieron las mismas ideas de Echegaray y que solían visitarlo en el primer departamento que alquiló, en la calle Entre Ríos, cerca del Casino.

Una de las primeras cosas que hizo cuando le entregaron las llaves fue colgar la foto de Ronald Reagan, el ex presidente de EE. UU. Algunos de los que contaron la anécdota reconocen que siguen pensando como entonces pero también que hablan sobre Echegaray con evidente rencor. ¿Rencor a qué? Al amor que profesa por el matrimonio Kirchner. Ninguno puede creer que "El Negro" haya aceptado trabajar para un Gobierno que "reivindica las acciones de Montoneros" y valora conceptos similares a los de aquella organización como metodología política.

"El Negro era uno de los más entusiastas a la hora de ponderar a los militares por su tarea contra la guerrilla. En más de una ocasión lo hemos oído gritar 'viva el general Videla'", contó a Clarín uno de los integrantes de la desaparecida UPAU. Lo contó como si fuera lo más natural del mundo.

"Acá todos saben quién es 'El Negro'. Cuando lo vimos cerca de Kirchner, ya hace años, no lo podíamos creer", revela un ex integrante de Franja Morada, mientras toma café en Themis, el reducto que frecuentan los abogados marplatenses que visitan diariamente los Tribunales. Allí, cuando el rostro del titular de la AFIP aparece en los canales de noticias, provoca todo tipo de ironías. Su cara no pasa nunca inadvertida. Nunca.

La UPAU marplatense jamás llegó a ser numerosa (en su mejor elección sacó el 22% de los votos) y sólo logró alguna penetración en Derecho, Económicas y Arquitectura. Sin embargo, muchos de los miembros de esa agrupación, que tuvo a las ideas de Alvaro Alsogaray como guía en los años 90, hoy habitan el escenario del poder. Desde el ministro de Economía, Amado Boudou, a quien invariablemente llaman con el francés "Aimé", como a él le gusta, hasta Fernando Villaverde, actual subdirector General de Planificación de la AFIP, pasando por Sergio Mancini, quien tuvo que renunciar al cargo de subdirector de Operaciones Impositivas Metropolitanas luego del allanamiento en Clarín.

En ese grupo también estaba Iván Budassi, hijo de un médico con vínculos en las Fuerzas Armadas, y que hoy es director General de Recursos de la Seguridad Social. En Mar del Plata también recuerdan con un marcado acento el pasado en la UPAU de Juan Guiñazú. Se trata del colaborador de Boudou, cuyo padre, Rafael Guiñazú, es un ex capitán de fragata que participó de la fuerza como jefe de los Buzos Tácticos entre 1976 y 1978, y subjefe de la Base Naval de Mar del Plata en 1977 y está acusado de 430 delitos de lesa humanidad, como violaciones y torturas físicas y psicológicas. A Guiñazú hijo se lo vio en fotos junto a Boudou en el último viaje por Escocia.

Bajo la presidencia de Mancini, en 1986, la UPAU Mar del Plata mandó a imprimir cientos de panfletos para distribuir en la Facultad y pegó afiches en las carteleras. La elaboración de la frase del afiche se le atribuye a Echegaray. Decía: "Argentina y nuestra universidad tienen que salir adelante. UPAU, el camino correcto".

Dentro de la agrupación se visualizaban dos sectores: los liberales y los conservadores. "Eran de derecha. Quizás algo superficiales, pero más allá de ellos sólo venía la derecha de acción", cuenta el decano de la Facultad de Derecho, Miguel Angel Acosta, que por entonces era docente. Acosta fue el único de los entrevistados por Clarín que no puso reparos en opinar sin ocultar su identidad. El resto, más de una docena de fuentes, expresó su temor. "Echegaray es hoy un hombre muy poderoso y capaz de cualquier cosa", se excusaron.

La UPAU no estaba exenta de internas. "Los liberales tenían alguna posición democrática pero los conservadores, y hay que imaginarse a los conservadores de la UCeDé en esa época, eran directamente pro milicos", contó quien por esos años era uno de los pocos dirigentes peronistas de izquierda con cierta celebridad en la Universidad. Echegaray habitaba en el grupo de los conservadores. "Para que tengas una idea de lo que estamos hablando ¿graficó un abogado marplatense¿ a Federico Clerici lo llamaban 'el comunista.'"

"En los cafés y lugares públicos, donde todos los que militábamos en la UPAU nos cuidábamos de hablar en voz alta porque éramos mala palabra, Echegaray era uno de los pocos que apoyaba la figura del general Videla y lo decía abiertamente". No lo cuenta ningún opositor de entonces. Lo cuenta uno de sus ex amigos, que asume tener un padre "recontra facho", aunque pide reserva de identidad porque "no quiero que me manden a investigar con la AFIP". Otras fuentes dijeron que el actual funcionario K juntó firmas para una solicitada en favor de Videla, ¿luego publicada¿ pero su nombre no figura entre los firmantes.

A pesar de que en Mar del Plata Echegaray se movía a la sombra de Villaverde, que era su referente, se las ingeniaba para que sus ideas no pasaran inadvertidas. Villaverde es marplatense y Echegaray le perdió por un tiempo el rastro cuando se recibió de abogado y se volvió a Punta Alta. Villaverde, en cambio, nunca logró recibirse.

De allí al universo kirchnerista Echegaray no dio tantos pasos. Se radicó en el Sur, en un comienzo, con un contrato para tareas administrativas. Y allí conoció a quien por entonces era una suerte de cadete de Néstor Kirchner, Rudy Ulloa Igor, hoy un poderoso empresario. Nunca más Echegaray se iba a despegar de los Kirchner. En la AFIP se reencontró con Villaverde, que ocupa un puesto clave. Para quienes los conocieron no deja de ser una ironía que Echegaray sea el jefe. "Villaverde es a Echegaray lo que Kunkel a Kirchner". Su alter ego.

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