¿Qué pasa con los bancos en Argentina?

La semana pasada las principales entidades financieras que operan en el país presentaron sus balances. Mayores impuestos, incremento en pérdidas por créditos y suba en morosidad fueron la constante entre algunos bancos. Conozca cuáles ganaron y cuáles no.
Mucho se ha hablado de la situación de los grandes bancos de Europa y Estados Unidos. Tras haber quedado atrás lo peor de la crisis -aún quedan algunos que no dan este hecho en un cien por ciento seguro- y las principales entidades del mundo han demostrado durante los primeros tres meses de 2009 que están menos frágiles que a principios del año pasado.

De esta manera, en el mundo está la sensación de que "estamos mal, pero vamos bien". Ahora, la pregunta es: ¿y por casa cómo andamos?

Si bien en la plaza local existe el consenso entre los especialistas que el sector bancario que opera en el país está inmunizado contra gran parte de los problemas que enfrentaron los bancos en el mundo, igualmente, la caída de la actividad se está haciendo sentir. Y aunque los problemas desde el exterior han afectado, los mayores nubarrones son internos.

De hecho, de los resultados presentados por las entidades más importantes en el país, Santander Río, Patagonia, Hipotecario, Galicia, BBVA Francés y Macro; la gran parte recortó las ganancias y hasta terminaron con pérdidas.

Los perdedores y las razones

Hay una tendencia que se insinúa, y es que los bancos que pertenecen a grupos financieros extranjeros, fueron los que tuvieron mayores pérdidas durante los tres primeros meses de 2009.

Así, quien encabezó el listado fue la unidad argentina del español Santander: el Santander Río. La entidad solamente anotó una utilidad neta de 113 millones de pesos en el primer trimestre, lo que le significó una baja de 37% frente al mismo período de 2008.

El banco justificó sus pérdidas debido a los mayores impuestos y un incremento en las provisiones para pérdidas crediticias. De esta forma, Santander pagó 117 millones de pesos en impuestos a la renta en los tres primeros meses de 2009 frente a los 79,5 millones en 2008. Además, las provisiones para pérdidas crediticias casi se triplicaron a 125 millones de pesos. Estos dos factores propiciaron que la entidad se haya debilitado, aunque sigue en una sólida posición.

Caso similar le sucedió al Banco Galicia. La entidad redujo sus ganancias a 30,1 millones en el primer trimestre, lo que le representó una pérdida del 22% respecto del mismo lapso de 2008. En este caso, la caída del Galicia estuvo vinculada a menores márgenes brutos de intermediación financiera y al gran incremento de las provisiones crediticias que se duplicaron con creces a 178 millones de pesos.

Los locales reducen

Los bancos privados de capitales argentinos, no tuvieron una situación tan mala como los extranjeros, pero si se vieron afectados por la desaceleración económica que padece el país desde el año pasado.

En este sentido, tanto el Banco Hipotecario, el Patagonia y el Macro, reportaron mínimas ganancias en el trimestre pasado en relación a lo hecho años anteriores. De esta manera, estas entidades reportaron ganancias de sólo 13%, 9,4% y 3% respectivamente en comparación con 2008.

Entre los factores que impactaron en una menor ganancia fueron las pérdidas con las acciones en la Bolsa para el caso del Hipotecario, que restó 23 millones de pesos en este concepto en 2008 (en especial durante el primer semestre de ese año).

En el caso de Banco Patagonia la morosidad de su cartera crediticia le jugó en contra, ya que la misma empeoró a un 2,6% a fines de marzo. En tanto, para el Macro, los mayores gastos y la mayor tasa impositiva efectiva de 50% (debido a la finalización del traslado de las pérdidas fiscales por parte de Nuevo Banco Bisel y la precancelación de la deuda con el Banco Central) lo relegaron de mayores márgenes de ganancias.

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Mientras el mundo dice: "Estamos mal, pero vamos bien", en el país la sensación es todo lo contrario. La incursión del Gobierno nacional dentro de los directorios de los bancos desde que sacaron del mapa a las AFJP y la enmarañada situación política por las elecciones legislativas, dentro de un contexto de fuerte desaceleración económica, colocan un gran signo de pregunta al futuro de uno de los sectores importantes de la economía argentina: los bancos.

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