Los partidos, bajo el imperio de la dedocracia

Tras el anuncio de Cristina, Randazzo anticipo detalles del proyecto. Una metodología votada en el 2002 y derogada cuatro años después.
Cristina Fernández lo anunció con bombos y platillos desde Tucumán y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, ya adelantó este jueves que, en caso de aprobarse el proyecto de internas abiertas, se celebrarían 180 días antes de las elecciones nacionales.

Randazzo será el encargado de implementar la propuesta anunciada por la Presidente en el marco de una reforma política que incluiría las internas abiertas partidarias.

LA DEDOCRACIA. La frustrada historia de las internas abiertas y simultáneas en la Argentina demuestra que, aunque hacia afuera los partidos elogian sus bondades, puertas adentro se impuso en el pasado la inercia de definir candidatos a dedo o a través de acuerdos entre dirigentes.

De hecho, cuando el Senado terminó por darles de baja en 2006, el voto que marcó su anulación unió a kirchneristas, radicales y fuerzas provinciales, tras apenas tres minutos de debate. La entonces senadora Cristina Fernández se ausentó de la sesión y dejó que el jefe de la bancada, Miguel Ángel Pichetto, defendiera la derogación.

Las internas abiertas habían sido aprobadas en junio de 2002, bajo la presión social de la crisis de 2001 y como una forma de transparentar la generación de las candidaturas. Eran "abiertas" porque podían participar todos los ciudadanos y "simultáneas" para evitar que los votantes de un partido influyeran en la selección de los candidatos de otras fuerzas.

Fueron suspendidas para las presidenciales de 2003, en una jugada impulsada por Eduardo Duhalde para evitar que el PJ se partiera en pedazos. Eso permitió entonces que, finalmente, tres justicialistas compitieran simultáneamente por la presidencia: Néstor Kirchner, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá.

Los votantes debieron entonces resolver la interna que el PJ había sido incapaz de dirimir. En diciembre de 2006, el Senado terminó por sellar la defunción de lo que ahora Cristina intenta resucitar.

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