"Los partidos se aburguesaron y se alejaron del pueblo"

"Los partidos se aburguesaron y se alejaron del pueblo"
Frente del Pueblo Unido. Candidato a diputado: Gumersindo Parajón. El titular de Pueblo Unido critica ferozmente a las agrupacionestradicionales y también cuestiona las conductas de la sociedad
"Yo no voy a verlo al arzobispo (Luis Villalba) porque no soy un pecador y no necesito blanquearme con la Iglesia porque no estoy sucio. No voy a la Iglesia a buscar réditos políticos: yo quiero luchar y la Iglesia no me va a decir que vaya a poner piquetes en las rutas". Gumersindo Parajón necesita diferenciarse de los demás tanto como del oxígeno que respira. Y no le alcanza con vestir sombrero alón.

"Es que, a la vez, pertenezco a la generación del Cordobazo y soy un guapo del novecientos", se reivindica, para anticipar que para hablar de él, necesariamente, expondrá sus diferencias con los demás.

"Empecé a militar a los 14 años en la UCR. Mi papá me inscribió como adherente en 1956. Eran años de militancia comprometida, porque a la UCR había que hacerla de nuevo", rememora.

"Ahora, los partidos están en crisis. El PJ se quedó sin doctrina. Afuera de él, hay peronistas que se juntan con los ex socios del bussismo, a pesar de los estragos que causó la dictadura en las filas de su partido. A no confundirse: varios son disidentes porque el alperovichismo no los llamó. Y el radicalismo aparece de la mano de los conservadores y también de los peronistas. Como no hay ideologías, nadie hace radicalismo o socialismo: todos hacen anti alperovichismo. A la vez, las agrupaciones ya no son dueñas de las bancas: sólo les importa el 20% de la dieta de cada legislador", sentencia el titular de Pueblo Unido.

Toma aire. Después, dice que se acabó la franqueza en la política. "Veo parejas de dirigentes donde los maridos son oficialistas y las esposas son opositoras, o viceversa. No entiendo como puede salir algo así de una alcoba... Bah, en realidad, sí entiendo. Pero lo que tiene que quedar claro es que el político tiene una sola obligación: nacer honesto. La honestidad, para nosotros, no es una virtud sino una obligación", asegura resueltamente.

A esas alturas de la entrevista, Parajón ya está enojado. Y entonces, la emprende contra la sociedad. "Lo único claro en esta comunidad es la enorme brecha que separa a los pobres de la clase media y de la clase alta. Y los políticos se equivocan creyendo que sólo los pobres votan al Gobierno. Los otros estratos sociales también son prebendarios y también votan a los Kirchner y a los Alperovich, pero no lo reconocen porque vivimos en una sociedad hipócrita", manifiesta. Y está gritando.

"Resulta que aquí nadie votó a (Carlos) Menem ni a (Antonio) Bussi ni a (José) Alperovich. Pero en 2005, cuando salí segundo en las elecciones de diputados nacionales con 50.000 votos, también aparecía segundo en las urnas de los colegios Sagrado Corazón (capital) y San Patricio (Yerba Buena), con 14 votos, mientras que Beatriz Rojkés, en las mismas mesas, tenía 180 sufragios" afirma.

Ya está indignado. "Hay vastos sectores de la comunidad con mentalidad fascista. Yo conozco familiares de desaparecidos que votaron por Bussi. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece", despotrica.

En este punto, las memorias lo atropellan. Recuerda que fundó Franja Morada, pese a no haber sido estudiante universitario ya que no terminó el secundario: lo corrieron del Colegio Nacional y del Sagrado Corazón. Dice que odia a la dictadura y a Bernardo Neustadt y a Mariano Grondona. Se enorgullece cuando rememora que fue delegado a la CGT de los Argentinos junto con Atilio Santillán y a Francisco Isauro Arancibia, con Angel Gerardo Pisarello como abogado. Se reivindica defensor de la libertad de prensa pero dice que hay medios ingratos que no le dan derecho a réplica y que hay programas donde, directamente, le dicen que para salir al aire primero tiene que pagar.

"El 28 de junio se cumplen 43 años del día en que me detuvieron por haber organizado frente a Tribunales un acto en repudio en contra del golpe a Arturo Humberto Illia. Pero a nadie le importó el derrocamiento y el 9 de julio había 30.000 tucumanos aclamando a (Juan Carlos) Onganía y gritándole que se quedara por 20 años", se amarga visiblemente.

Pero se recompone y vuelve a imprecar. "Los partidos se aburguesaron y se alejaron del pueblo. No buscan a los militantes de los barrios sino a empresarios, a profesionales y a sojeros. Como si las fuerzas populares tuvieran la obligación de defender a la oligarquía, que siempre fue mayoritariamente bussista", dispara.

Para el final, guarda una bala para algunos adversarios. "Cuando denuncié en 2005 el escándalo de la polenta que se pudría en los galpones oficiales y servía de alimento para cerdos, muchos alperovichistas a sueldo me acusaron de ser un francotirador. Esos mismos ex funcionarios son los antialperovichistas actuales. La verdad, no les creo nada. Los sirvientes de ayer no pueden ser los opositores de hoy", tira. Y se va.

Ping pong

- Hobby: no tengo. Tengo necesidades.

- Un libro: "Vida de Yrigoyen", de Miguel Gálvez. "Después, no quise leer nada más", afirma.

- Preferencia musical: el tango. Carlos Gardel, Charlo, Alberto Gómez y Hugo del Carril.

- Deportes: en fútbol, soy hincha de Independiente y de Tucumán Central. En básquet, de Alberdi.

- Un recuento: me pusieron bombas en el 67, el 69 y el 87.

- Marcas políticas: me apuñalaron en Cruz Alta, en el 72, y me balearon en Los Ralos en el 69.

- Políticos a los que admira: Hipólito Yrigoyen y Arturo Humberto Illia.

Detrás de la escena

Para la entrevista vistió un traje marrón con chaleco y se puso sombrero al tono.

60 minutos del reportaje se los pasó hablando mientras caminaba por la sala.

75 minutos duro la entrevista en LA GACETA.

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