El Partido Obrero también condena la privatización de espacios públicos.

El Partido Obrero también condena la privatización de espacios públicos.
El negocio en que se convirtió la cartelería pública en Resistencia, incluida la dirigida a difundir propuestas políticas, comenzó a convertirse -tardíamente- en centro de debate. Luego de que el diputado Carlos Martínez planteara la necesidad de revisar de qué modo la Municipalidad de Resistencia privatizó los espacios destinados a afiches, ahora el Partido Obrero también marca que debe discutirse hasta qué punto esa concesión no terminó siendo una herramienta más de consolidación del bipartidismo peronista-radical.
"Resulta que convirtieron esto en un negocio, donde hay que pagarles a dos o tres empresarios para poder pegar carteles. Un partido chico no puede pagar esos costos, que son altísimos. Los únicos que pueden son los partidos grandes, y pueden porque cuando son gobierno roban, o porque reciben aportes de las corporaciones a las que benefician con leyes y contratos, y así ‘hacen caja’ para tener recursos con los cuales pagar esos gastos", denunció Aurelio Díaz, del PO.

Un círculo vicioso

Díaz dijo que de ese modo "se llega a la paradoja de que aquellas agrupaciones que más traicionan al pueblo, robando y operando para los grandes grupos económicos, son las únicas que tienen posibilidades de llevar sus mensajes a la ciudadanía, porque con esas maniobras se hacen de la plata necesaria para salir todos los días en diarios, canales y radios, o para pagar los espacios en los cuales pegar carteles".

"En cambio, del otro lado, los partidos que nos movemos con poco dinero porque nos tenemos que manejar con los pocos aportes de nuestros dirigentes y militantes, que por ser trabajadores en actividad o desocupados no tienen mayores posibilidades de hacer esfuerzos económicos. Pero lo que no tenemos en recursos, buscamos suplirlo con compromiso, organización y militancia. Pero si se nos cierran todos los espacios, resulta que la democracia es sólo para algunos, para los que pueden pagarla", analizó.

El dirigente mostró como ejemplo lo que le sucedió en 2003, cuando por pegar afiches del PO en algunos lugares de la ciudad recibió una carta documento de la firma Arquitectura y Publicidad Exterior SRL en la que se lo intimaba a pagar en 24 horas una suma de 10.000 pesos "en concepto de indemnización por daños y perjuicios", bajo amenaza de iniciar, en caso contrario, una demanda penal y civil.

Díaz dice que con la manera en que se organizó el negocio de la cartelería en Resistencia, "no nos dejan opciones a las fuerzas populares que no somos parte ni aliados de los partidos grandes. Si pegamos afiches o escribimos consignas en los muros, somos unos inadaptados que ensuciamos la ciudad. Y si lo hacemos en los lugares reservados para eso, los costos son inalcanzables".

"Hay que abrir este debate, porque George Washington clavaba sus proclamas en los muros, y en la dictadura militar argentina la resistencia se hacía también con los aerosoles. Los que resistimos hablamos y seguiremos hablando a través de los muros", planteó.

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