El Partido Justicialista de Tandil recordó un nuevo aniversario del hecho histórico más luctuoso

El 24 de marzo de 1976, significó el comienzo de una dictadura que sacudió hasta los cimientos las bases materiales y morales de la comunidad nacional.
Junto al 6 de septiembre de 1930, el 16 de septiembre de 1955, el 24 de marzo de 1976 permanecerá en la memoria colectiva como el inicio de uno de los períodos más obscuros en que el ataque a los derechos humanos llegó a niveles muy difíciles de igualar.

No pocos sectores políticos, sindicales, y por supuesto, empresariales, recibieron con algarabía la asunción de aquella nefasta Junta Militar liderada por el general Jorge Rafael Videla.

Américo Ghioldi, quién había sido activo golpista en 1955, fue designado embajador, era dirigente del Partido Socialista Democrático, que nada tenía de socialista y menos de democrático, mientras tanto, otro socialista, Alfredo Bravo era torturado en las prisiones de la Tiranía. El Partido Comunista mantuvo una posición conformista y pasiva para no enturbiar los buenos negocios de la dictadura con la Unión Soviética, casi todos los partidos denominados provinciales, actualmente identificados con el centro-derecha, prestaron sus hombres para ser funcionarios de ese gobierno.

A partir de ese momento se sucedieron las mayores aberraciones, la tortura se convirtió en sistema, el asesinato y la desaparición de militantes políticos y sindicales una costumbre que los militares argentinos aplicaron sin remordimientos. Surgieron campos de concentración a lo largo de la geografía nacional, custodiados por las distintas fuerzas armadas y de seguridad.

Encarcelamientos masivos y el exilio de muchos otros compatriotas completó un panorama político y social que mostró que el terrorismo también podía provenir desde el Estado.

Adolfo Pérez Esquivel, nuestro premio nobel de la paz, reflexiona sobre este hecho:

“El 24 de marzo de 1976, tiene aún a quienes quieren continuar ese camino. Y a otros que luchan por encontrar nuevos caminos y esperanzas en que la memoria y la resistencia del pueblo estén firmes y dispuestas a que Nunca Más vuelva a suceder otro 24 de marzo. La lucha, las esperanzas y la resistencia no terminaron. Estamos en camino junto a un pueblo que reclama sus derechos a vivir en Paz y Libertad.”

Los justicialistas seguimos reclamando hoy, por el juicio y castigo, a los culpables de aquellos crímenes de lesa humanidad.

Solamente así, nuestra comunidad, podrá vivir en paz, libertad, justicia y sus hijos podrán ser felices en un país grande y próspero.

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