El partido se juega en el Congreso

Por Luis Cortina

Hay una ventana de oportunidades desde ahora hasta el segundo semestre del año próximo. No puede ser que no la aprovechemos". La frase del representante de un banco extranjero es un buen resumen del ánimo de los empresarios por estos días. La opinión es unánime: la actividad económica en el país comenzó a repuntar a mediados del tercer trimestre, y están dadas las condiciones para que la tendencia se mantenga al menos durante los primeros seis meses de 2010. Aunque sólo sea una brisa "de cola", la situación internacional vuelve a mostrarse favorable, con la demanda de Asia y Brasil en crecimiento.

El límite es bien preciso: la variable que determinará la duración del ciclo es la situación política, que promete ser complicada si la oposición no logra articular un frente homogéneo en el Congreso. En junio del año próximo, calculan los empresarios, todos estarán pensando en quiénes serán los candidatos para 2011, y hasta entonces es muy difícil que alguien piense en hacer inversiones de largo alcance.

La potencialidad que se está perdiendo es la clave. En los debates de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa el tema es recurrente. "Podríamos tener una lluvia de inversiones si tuviéramos un ambiente de negocios más propicio. Pero no lo hemos logrado", se queja su presidente, Adolfo Ablático, que no sólo le hace el cargo al gobierno de turno, sino a la dirigencia del país, la empresaria en particular. "Hemos cometido el pecado de omisión, por no haber expresado públicamente todas las críticas que manifestábamos en privado", dispara, sin necesidad de precisar a quiénes se estaba refiriendo. "La dirigencia política ha privilegiado el interés personal en función de la acumulación de poder. Muchos empresarios han tenido actitudes tan censurables como ésa", añade.

Los hombres de negocios lo ven todos los días: están los que miran el cuadro de resultados y se alegran porque la actividad está creciendo. Otros tratan de ver lo que los expertos llaman "cuadro de sustentabilidad", esto es, si el negocio puede no sólo crecer en el corto plazo sino mantener la expansión en el largo. "Con el clima actual, está claro que hoy cualquier empresa vale más de lo que valdrá en cinco años. Esa es la diferencia", resume un encumbrado dirigente fabril.

La mayoría de la dirigencia empresaria estaba ayer pendiente de la larga sesión en el Congreso, donde asumieron los nuevos diputados. Muchos están decididos a hacerse escuchar en ese ámbito, para acercar propuestas. "Esa será la cancha en la que se jugará el partido", coincidieron ayer dos presidentes de entidades.

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