Sin partido del campo

Un leve giro en la estrategia confrontativa de los Kirchner y algunos errores de la conducción nacional de la Mesa de Enlace generaron cierto amesetamiento del reclamo del campo, que el año pasado tuvo un contundente respaldo social.

Por Julián Cañas.

El adelantamiento de los comicios legislativos por parte del Gobierno nacional también colaboró para que el conflicto rural saliera de los primeros lugares de la agenda pública.

Hoy, Eduardo Buzzi, carismático titular de la Federación Agraria, y el verborrágico Alfredo de Angeli ya no son figuras centrales en los medios de comunicación. No obstante, el dirigente entrerriano logró colarse como uno de los protagonistas del reality humorístico Gran Cuñado, del exitoso ciclo ShowMatch que conduce Marcelo Tinelli, una caricatura risueña y también preocupante de los principales dirigentes de la escena política nacional.

Este dato marca la inserción que alcanzó el reclamo de los ruralistas. Años atrás, hubiera sido impensado que un dirigente del campo alcanzara algún grado de popularidad.

En este escenario, si bien la mayoría de las encuestas anticipa que el kirchnerismo tendrá un fuerte retroceso en la cosecha de votos en el interior, es poco probable que se cumpla la estrategia que en algún momento se impulsó desde la Mesa de Enlace: promover en el Congreso nacional un bloque ruralista que defendiera los intereses del campo.

También muchos militantes campesinos soñaron, en plena efervescencia del conflicto con los Kirchner, conformar un partido rural. Esto hoy parece una quimera. Hay dirigentes agropecuarios en las listas en varias provincias. Pero, como ocurre en Córdoba, en muchos casos lo son a título personal, sin el respaldo concreto de las entidades.

En Córdoba, se da un caso especial. Pese a ser una de las provincias más afectadas por las retenciones a las exportaciones de la soja, ningún dirigente agropecuario logró alcanzar un alto nivel de inserción social. Además, ninguno de los representantes de las entidades más fuertes aceptó ser candidato. Por ahora, el partido político del campo debe esperar.

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