Un partido acusado de racista podría decidir quién será el premier israelí.

Un partido acusado de racista podría decidir quién será el premier israelí.
Es Israel Beitenu, de Avigdor Lieberman. Obtendría 19 bancas que resultarían clave para elegir gobierno.
No menos de 19 bancas -en el parlamento israelí de 120 escaños- es lo que vaticinan los sondeos para las elecciones generales del martes 10 de febrero al partido ultraderechista Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), dirigido por Avigdor Lieberman. Y es lo que le otorgará la posibilidad de definir quién será el próximo jefe de Gobierno israelí y cuál su camino político.

A pocas horas de las elecciones parlamentarias de este martes en Israel, todos los sondeos de opinión aseguran la victoria del bloque de la derecha y dentro de la misma un geométrico crecimiento de la ultraderecha, representada Lieberman y otros partidos menores.

El favorito es el ex primer ministro Benjamín Netanyahu, partidario de no hacer concesiones en las negociaciones de paz con los palestinos. Pero el sistema israelí de coaliciones y el gran número de votantes indecisos podrían darle la victoria a la rival de Netanyahu, la ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni. Pero la guerra de Gaza, la inminente recesión y la creencia generalizada de que ceder territorio sólo genera más ataques han dado la ventaja a Netanyahu y a otros candidatos derechistas entre los que se fortalece Lieberman. Este político basa su actual campaña electoral en el odio a la ciudadanía árabe-israelí y plantea condicionar sus derechos políticos a que declaren fidelidad al Estado Judío. Asegura también que a los palestinos se les debe ofrecer una "paz a cambio de paz", pero sin ninguna concesión territorial. Estas ideas han logrado atraer a un electorado que busca "hombres fuertes que dicen lo que sienten".Así Lieberman se convierte en el comodín de las elecciones.

"Lieberman es un racista furioso que hizo de la incitación a la violencia contra los árabes-israelíes y contra la izquierda judía la bandera de su campaña electoral", analizaba frente a Clarín Jaim Orón (Yumes), el jefe del frente de izquierda Meretz, una fracción para la que se vaticinaban 10 bancas antes de la ofensiva en Gaza y ahora rasguña apenas unas 7.

"Pero la verdadera tragedia es que los tres grandes partidos -Likud, Kadima y el Laborismo- legitimizan la campaña racista al mostrar disposición a darle un sitio en el gobierno", explica Yumes a Clarín mientras va de un mitín a otro en Tel Aviv, donde intenta sacar de la apatía a un electorado joven.

De hecho, Meretz es el único partido declaradamente sionista que se comprometió a no participar en ningún gobierno formado por Lieberman o Netnayhau, del conservador partido Likud.

"Les pedimos a Netanyahu, a Livni (candidata por el partido gobernante Kadima) y a Ehud Barak (ministro de Defensa y candidato por el laborismo) que se comprometan a no participar de su posible gobierno a Lieberman, pero se negaron y hasta apoyaron su propuesta de prohibir la participación de partidos liderados por árabes en las elecciones, una decisión que la Suprema Corte anuló", dice Orón.

Entonces, ¿está todo perdido para la izquierda pacifista en Israel? "La resignación no es un programa de trabajo. O seremos parte de un gobierno de centro izquierda por la paz o combatiremos al gobierno desde la izquierda. Para ser de izquierda acá hay que tener largo aliento".

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