Una particular forma de no hacer política

El funcionario insistió en que no piensa renunciar y justificó sus reuniones con dirigentes de la oposición. Aseguró que el Gobierno no le dio derecho de defensa. En el breve interinato de Pesce, se abrió la cuenta a favor del Tesoro para depositar las reservas.
"Vuelvo a trabajar al Banco. Se hizo justicia", dijo triunfal el restituido presidente del Banco Central, Martín Redrado. Lo hizo al retornar al organismo monetario merced a una medida cautelar de la jueza María José Sarmiento. Redrado había abandonado la entidad ayer a las 3 de la madrugada, luego de haber diseñado junto a sus abogados una estrategia judicial para volver al cargo. Temprano por la mañana presentó el recurso de amparo. No bien recibió respuesta favorable de la jueza, el funcionario se presentó otra vez para asumir la presidencia. "No renuncié ni renunciaré", repitió, emulando las declaraciones que el vicepresidente Julio Cobos hacía luego del voto "no positivo" de la 125. Al respecto, Redrado aseguró que su accionar no es político, sino que responde a un "compromiso técnico-profesional". Por la noche, en una entrevista televisiva, acusó al Gobierno de no haberle otorgado "derecho a defensa, como a cualquier ciudadano".

Según confirmó el propio Redrado, durante la fugaz presidencia de Miguel Angel Pesce se abrió la cuenta para que el Tesoro disponga de los 6569 millones de dólares de reservas excedentes. No obstante, aseguró que "no ha habido depósitos de fondos en esa cuenta". El restituido presidente de la autoridad monetaria manifestó estar "muy tranquilo y convencido de haber protegido los intereses de los argentinos y actuado técnica y profesionalmente". El banquero rechazó las acusaciones de "incumplimiento de los deberes de funcionario público".

Respecto de las dilaciones que existieron entre el decreto con la creación del Fondo del Bicentenario y su puesta en marcha, aseguró que "el tratamiento que se le dio al expediente en los catorce días que se sucedieron desde la sanción del decreto fue veloz como pocas veces en el banco". Argumentó que todavía no existen "fallos firmes" dentro del Central que justifiquen la aprobación del traspaso y que resta la respuesta del "auditor externo, que se encarga de revisar las cuentas del Banco". Se trata de un buffet de abogados de Nueva York al que se le remitió el decreto para que analice los riesgos de embargos por parte de fondos buitres. Por último, descartó que haya hecho un pacto con la oposición y sostuvo que la "reunión con Sanz y Morales fue una entrevista institucional, de no más de veinte minutos", en la que fue puesto en autos sobre la causa que éstos presentaban y que lo involucraba a él y a Boudou.

En el amparo en que pidió volver al cargo, el equipo de abogados de Redrado consideró "lesivo de manera inminente y con arbitrariedad e inconstitucionalidad manifiesta" el ataque a sus derechos "como presidente del Banco Central de la República Argentina". Su defensa sostiene que el decreto de remoción carece de "toda urgencia y necesidad" y lo considera un "ardid para sustentar una decisión arbitraria, infundada e ilegítima".

"Resulta cuanto menos irónico pretender, como lo hace el decreto impugnado, imputarme el incumplimiento de los deberes a mi cargo, pudiendo incluso darse la paradoja de que si el Banco Central hubiera adoptado una decisión apresurada, inconsulta y carente del adecuado análisis por las áreas competentes, se hubiera encontrado tal vez sujeta a reproches de similar naturaleza, demostrándose así el dilema a que innecesariamente se ha sometido a la entidad que presido", señaló Redrado.

La jueza Sarmiento consideró que "no se advierte" que el titular de la autoridad monetaria incurriera en "incumplimiento de los deberes de funcionario público", y que los planteos del funcionario "parecen razonables".

Temprano –más precisamente a las 9 de la mañana–, Pesce arribó al organismo para colocarse al frente del Directorio como presidente interino. En una breve reunión con sus pares, habría determinado separar de sus cargos a ejecutivos vinculados con la conducción de Redrado, informaron a este diario fuentes del Gobierno. Entre los nombres más notorios de esa nómina de desplazados se encontraría Hernán Lacunza, subgerente general de investigaciones económicas del organismo, a quien anteayer el Directorio le había instruido finalizar los trámites administrativos para conformar el Fondo del Bicentenario. Con la reincorporación de Redrado, los despidos quedaron en la nada. En tanto, Lacunza cumplía ayer normalmente sus funciones.

El Directorio del Banco dispuso la apertura de una cuenta a nombre de la Secretaría de Finanzas para la conformación del Fondo del Bicentenario para cumplir con vencimientos de deuda de este año. La creación de esa cuenta no implica el traspaso de parte de las reservas de libre disponibilidad al Tesoro, ya que este paso sólo se formalizará paulatinamente a medida que se vayan licitando los vencimientos y abonando esos compromisos en el transcurso del año. Precisamente, es la cuenta que Redrado se negó a habilitar, desatando el conflicto con el Ejecutivo nacional.

En sus declaraciones, Redrado señaló que las reservas internacionales "tienen que quedar" en la entidad monetaria "porque son de todos los argentinos" y "no de nadie en particular". El ex "golden boy" se manifestó complacido "por haber protegido los valores de la institución". "Estoy convencido de que dejamos una entidad que garantiza a todos los argentinos tranquilidad monetaria, previsibilidad cambiaria y estabilidad financiera, y absolutamente de todas las decisiones que tomé", remarcó. Ante las semejanzas en sus discursos, rechazó un acercamiento con Cobos con intenciones políticas, ya que su profesión no es la de "hacer política". Según reiteró, su deseo es "completar el mandato" porque eso da "estabilidad" al país. No obstante, admitió que la solidez del Central "se encuentra más allá de los hombres".

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