La participación de la mujer en las transformaciones del agro en las últimas décadas.

La participación de la mujer en las transformaciones del agro en las últimas décadas.
“...A lo largo de la historia diferentes sociedades fueron desarrollando diversos tipos de familia. Todas ellas tienen algo en común, se trata de cómo organizan la convivencia, la sexualidad y la procreación.
La familia es una organización social que regula, canaliza y da significado social y cultural a la sexualidad y a la procreación. Incluye también la convivencia cotidiana, expresada en la idea del hogar y del techo: una economía compartida y el sustento cotidiano.

El modelo de familia occidental se caracteriza por la convivencia de un matrimonio monogámico y sus hijos, que conforman su propio hogar en el momento del matrimonio. Esta imagen fue "naturalizada" y considerada "normal". En las familias tradicionales el jefe de familia concentraba el poder y tanto los hijos e hijas como la esposa-madre desempeñaban papeles subordinados.

El rol principal de la mujer era atender las necesidades del marido y los hijos. El presente y el futuro de los hijos e hijas, su educación y tareas cotidianas y sus opciones futuras estaban, en última instancia, en manos del padre.

Si el trabajo no era asalariado y se realizaba con la mano de obra familiar el mundo laboral quedaba también regido por la autoridad paterna. Estos rasgos no siempre se manifestaban con la misma intensidad pero fueron constitutivos de esta forma de familia.

El modo de vida de las familias rurales y su identidad se construía en un espacio en el que confluían producción y consumo, y la sociabilidad estaba centrada en la participación en el proceso de producción en un territorio en poblamiento. Este era el mundo chacarero, donde los ritmos de la chacra organizaban la vida de la familia que en ella vivía; donde las necesidades y posibilidades de la familia organizaban las actividades productivas...

¿Qué cambió en la familia rural a partir de la modernización?

Con el traslado de la residencia de las familias a los pueblos la organización de la unidad doméstica se separa de la unidad de producción, comenzando una marcada división del trabajo entre hombres y mujeres. Se transforman los modos de vida, revirtiendo mucha de las duras condiciones que las familias rurales habían enfrentado en su historia, en particular las de las mujeres que conjugaban tanto carga doméstica como productiva.

La división social de roles propone al hombre como responsable del mantenimiento económico de la familia, los aportes de las mujeres son definidos como "ayuda".

Existe una fuerte transformación en la dinámica del establecimiento en lo que respecta a su función de sociabilidad laboral. En los 90 se pierde definitivamente la "natural" continuidad en el trabajo de la explotación, se abren otras opciones. Pero la familia continúa siendo un factor de importancia para explicar la continuidad y crecimiento de la unidad de producción.

Cambiaron los roles al interior de la familia, transformándola en su conjunto, entrando en crisis el tradicional modelo. Los cambios sociales modifican a las familias y también a la producción en aquellos casos en que ambas se encuentran íntimamente vinculadas, como en la producción agraria pampeana...

...Las nuevas generaciones crecerán con otra mirada, con otra historia y con otro tipo de encuentro con "lo rural". La cotidianeidad estará marcada por el encuentro con otras personas, por el vivir junto a instituciones como la escuela, clubes, por espacios de casas y calles rodeados por campos, con la presencia de la producción agrícola en maquinas ocupando galpones linderos.

Las mujeres y los hombres que están relacionados al agro siguen encontrando en "lo rural" una definición que los reúne, que los diferencia y que les permite pensarse con una identidad particular, en continua transformación.”

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