Un párroco argentino, protagonista en Belén

Ofició la misa junto al Pontífice en esa ciudad
BELEN (De una enviada especial).- El padre Jorge Hernández, un argentino que el 1° de abril último se convirtió en el nuevo párroco de la única iglesia católica en Gaza, fue ayer la gran estrella de Belén.

Justamente por venir de la "martirizada" Gaza, como la definió Benedicto XVI, el padre Hernández, un mendocino de San Rafael, del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) -congregación argentina con cada vez más presencia en Medio Oriente-, tuvo todos los ojos de la prensa internacional puestos sobre él.

Al término de la misa que ofició junto al Papa, el sacerdote argentino fue presentado especialmente al Santo Padre por el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, que fue quien lo designó para la difícil misión en Gaza.

Alto, robusto (es un ex rugbier) y sonriente, el padre Jorge, que estuvo cuatro años en la casa que el IVE tiene en Egipto, donde aprendió árabe, contó a LA NACION que para la ocasión única de la misa del Papa en Belén le había pedido a Israel, que controla los accesos de Gaza, permisos para 250 personas, pero que sólo había logrado obtener 48.

"Aunque son pocos, es una bendición de Dios que hayan podido venir, porque al menos un pequeño grupo pudo estar delante de Pedro. Los católicos de Gaza, que son 205, confiesan la fe petrina", explicó el sacerdote argentino, que al tener un pasaporte extranjero pudo salir dos días antes de Gaza, e incluso participar anteayer de la misa que el Papa ofició en Jerusalén.

El grupo de 48 cristianos (católicos y ortodoxos) que lograron salir de Gaza tuvo que esperar horas en la frontera de Erez hasta que una llamada telefónica del gobierno israelí comunicó, luego de analizar exhaustivamente los antecedentes de cada uno de sus integrantes, los nombres de los elegidos para ir a la misa en Belén. "Están contentísimos de haber salido. Están aprovechando para ver a familiares y también para hacer compras, porque bloquearon la importación de té y café y los precios están por las nubes", dijo.

Al frente de la Iglesia de la Sagrada Familia, y de una escuela homónima para 1000 alumnos, la mayoría musulmanes, el padre Jorge no ocultó que se vive una situación dramática en la Franja de Gaza, debido a la guerra de principios de año. Este enésimo conflicto estalló cuando Israel invadió la Franja de Gaza para poner fin a la lluvia de misiles que el grupo extremista islámico Hamas solía disparar sobre el sur del país.

"Ahora vivimos una posguerra, con pobreza y dificultades psicológicas, sobre todo para los niños y los jóvenes. Hay desaliento en lo espiritual, por eso la presencia del Papa es una enorme gracia", señaló.

El padre Jorge confesó que ser argentino y futbolero le sirvió para romper el hielo cuando llegó a Gaza. "El fútbol, Messi y Maradona fueron mi caballito de batalla para entablar relaciones: en la iglesia o en la calle nos ponemos a jugar al fútbol, y es como si nos hubiéramos conocido desde hace años", reveló.

¿Qué piensa del futuro, de la paz? "Es un punto muy delicado", dice con diplomacia. ¿Qué pensó cuando le dijeron que iba a ser párroco de Gaza? "Nosotros solemos decir Ave María y adelante", contesta, sonriente.

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