"Con los paros, los gremios están vaciando a la escuela pública"

El ministro de Educación, Alberto Sileoni, cuestiona el alto grado de conflictividad docente que se da en este último tramo del año y advierte sobre el deterioro que el mecanismo del paro causa a la educación pública. Dice que los alumnos, aún los de escasos recursos, están migrando a la educación privada para poder asistir a clase los cinco días de la semana. También admite: "La calidad educativa es una deuda" de la Argentina.
"Para volver a la escuela de antes habría que volver a la sociedad de antes, pero es imposible volver a poner el dentífrico adentro del tubo". Quien habla es Alberto Sileoni, el ministro de Educación de la Nación que a fines de julio pasado asumió en reemplazo de Juan Carlos Tedesco con un gran desafío por delante: reformular el sistema de educación secundaria para que los cerca de 700.000 adolescentes argentinos que hoy están fuera de la escuela puedan completar sus estudios. Enfático, Sileoni rechaza "las miradas nostálgicas" que plantean que todo tiempo pasado fue mejor. "Podemos decir que en la escuela de hace 30 años los chicos salían más preparados, sí, puede ser. Ahora, déjenme decir que en la escuela de hace 30 años estudiaban la mitad de los que estudian hoy", dice. Y asegura: la clave es mejorar la calidad educativa buscando una mayor inclusión.

l ¿Eso cómo se logra?

- Es compleja la situación, es en algún sentido una de las deudas que nos estamos planteando y con esto no queremos decir que todo el resto esté funcionando excelentemente bien. Hay chicos de cinco años que todavía están afuera de la escuela y la educación de cinco es obligatoria, tenemos que mejorar la calidad de todo el sistema, pero como ideas fuerzas y para clarificar objetivos anunciamos dos que estamos cumpliendo: la nueva ley de Educación Superior, que creo en estos días vamos a empezar a hacer rodar y discutir un documento con la expectativa de que el año que viene se convierta en ley; y el otro es una renovación de la educación secundaria. En esto tenemos que trabajar con las provincias en el Consejo Federal.

l ¿Se va a flexibilizar la exigencia secundaria para bajar la deserción escolar?

- No, ese tema se ha banalizado. Nosotros decimos que el escenario es distinto, la sociedad ha cambiado, han cambiado los adolescentes, es un tema muy complejo y requiere soluciones complejas. Para abordar el tema con alguna seriedad, en esto como en otros aspectos de la vida social, y pienso en la seguridad, hay siempre miradas nostálgicas. Como si la escuela fuera algo distinto a la sociedad, entonces no faltan los que dicen volvamos a la escuela de antes. Para volver a la escuela de antes habría que volver a la sociedad de antes y es imposible volver a poner el dentífrico adentro del tubo. Entonces, tenemos desafíos: una escuela distinta, exigente para todos, porque hace no muchos años los que llegaban a la escuela secundaria era un 35 % del total de los chicos de 13 a 17 años que debían estudiar. Entonces, es imposible comparar aquella escuela con ésta porque había una selección natural que ocurría antes de llegar.

l ¿Y hoy?

- Hoy estamos en el 80 y pico por ciento de nivel de ingreso, o sea, es una aceptable tasa de ingreso al secundario, pero una muy pobre tasa de egreso, los chicos se nos van por el camino.

l ¿Cómo influye el factor pobreza en este problema?

- Una investigación de los EE.UU. señala que en ese país se va un chico cada 26 segundos del secundario. Si los blancos terminan la High School casi en el 90%, los negros y los latinos la terminan en un 40%. Se van "esos". En Francia le han declarado la guerra al abandono con estrategias que no pasarían por la sociedad argentina, como pagarle a los chicos para que se queden. No becarlos, que es distinto. Por ahí tiene resultados, pero te plantea un dilema ético. Si se pone entre paréntesis la solución, lo que está claro es la preocupación de la sociedad en general. En EE.UU. se van los negros, en Francia la primera y segunda generación de inmigrantes y acá los sectores más vulnerables. Mientras que en el quintil más pobre tenemos 30% de abandono, en el quintil menos pobre hay un 5% de abandono. La pobreza es un enorme obstáculo educativo. Como educadores, nunca vamos a decir que es determinante, pero es muy condicionante. Los pibes pobres tienen una suerte distinta a la de nuestros hijos porque no tienen recursos materiales o un lugar en la casa para estudiar, algunos tienen mala alimentación, si sos mujer te toca salir de la escuela para cuidar hermanos, te podés embarazar a los 14..., problemas que son condicionantes altos.

l ¿Qué hace el Ministerio para retener al chico en la escuela?

- Tenemos 720.000 becas para el sistema secundario, por eso nos parece extraordinaria la decisión de la asignación universal por hijo. Estamos esperando que esto tenga un impacto muy positivo porque hay dos condicionalidades: una sanitaria y otra educativa. Además, hemos distribuido alrededor de 22 millones de libros en los últimos años. Los gobiernos provinciales también hacen un esfuerzo enorme en transporte, comedores... Con el Ministerio de Salud estamos trabajando en un programa que relacione analfabetismo materno con mortalidad infantil. En los sitios donde hay más alta mortalidad infantil las madres están con más problemas de alfabetismo. Y con Desarrollo Social, trabajamos en control de ausentismo. Ahora, seguro que hay algún pibe que necesita un libro y no lo tiene. Ahí hay una tarea del estado educador, pero también tiene que haber otra tarea del estado generador de empleo. Para nosotros es una gran noticia que se hayan creado más de cuatro millones de puestos de trabajo. Esa es la clave. Nos interesa tanto el ingreso y la permanencia de los chicos en el sistema educativo como el ingreso y la permanencia de sus padres en el mundo del trabajo. Si el viejo tiene trabajo, sostiene al chico en la escuela.

l ¿Cómo se pone el foco en la calidad cuando hay chicos que van a la escuela a satisfacer necesidades básicas como comer?

- Hemos mejorado en el último tiempo como sociedad, todavía tenemos pobreza e indigencia, pero se ha recuperado empleo. Tenemos que seguir trabajando. Por supuesto hemos superado otros momentos de un pasado no tan lejano de extrema pobreza y hay necesidad de persistir y de profundizar el tema de la calidad. Dos fraudes para decirlo duramente: uno, el chico fuera de la escuela, tenemos que trabajar como sociedad para recuperarlo. Y el otro, el chico dentro de la escuela sin aprender lo suficiente.

l En los últimos años ha recrudecido la violencia en la escuela. ¿Cómo se maneja este tema?

- Somos conscientes y nos preocupa. Pero a veces hay como una suerte de estereotipo sobre esto. Si hay violencia en la escuela, creo que hay un estándar de violencia menor que el que ocurre afuera de la escuela. La escuela es un gran amortiguador de hechos de violencia. Hay una cosa demasiado exacerbada en los medios, aunque no quiere decir que no ocurra. Tenemos un programa interesante de convivencia escolar y, en esta reforma de la secundaria, establecemos que en 2010-2011 todas las escuelas deben tener un régimen de convivencia y canales de participación juvenil, herramientas donde se escuche la voz del alumno. Tenemos también un programa de Mediación Escolar y un Observatorio de Violencia con resultados. Pero es evidente que en el último tiempo ha recrudecido la violencia como no había antes y hay que trabajar mucho.

l ¿Cuáles son los indicadores educativos que más preocupan? ¿Cómo estamos si nos comparamos con el resto de la región?

- Todavía la Argentina sigue siendo un país que tiene realidades sociales y económicas que nos ponen en el lote más privilegiado de la región, aunque en algunas cosas hemos retrocedido. En materia educativa, Uruguay, Chile están hoy un escalón más arriba en algunos aspectos. Nosotros en algunos aspectos podríamos estar cerca de Colombia. Brasil también ha evolucionado pero tiene realidades muy complejas. Después hay un lote de países que está un poco más abajo. ¿Qué nos preocupa? La verdad es que la calidad educativa es una deuda, hemos retrocedido en los últimos años en lo que es lengua, matemática, comprensión lectora.... Pero se han incorporado al sistema una cantidad de chicos que estaban fuera de él. Podemos decir que en la escuela de hace 30 años los chicos salían más preparados, sí, puede ser, ahora también déjenme decir que es incomparable porque en la escuela de hace 30 años estudiaban la mitad de los que estudian hoy.

l ¿Cuántos son los que hoy abandonan antes de terminar?

- Unos 600 o 700.000 chicos debieran estar en el secundario y no están. El secundario ya es obligatorio y la asignación familiar universal hace que todos los chicos de 5 a 18 años deban presentar acreeditaciones escolares, lo que no va a hacer que todos los chicos vuelvan porque, lamentablemente, debe haber chicos de 16, 17 años que están fuera de la escuela, que trabajan, y la relación costo-beneficio no le da.

l Otro tema preocupante es la conflictividad docente.

- Arrancamos con una Comisión Técnica Salarial con equipos técnicos de los 5 gremios nacionales y estamos tratando de ver alternativas. ¿Objetivo? Ver si podemos llegar a dar una solución este año al conflicto que se avecina en marzo. Si no pudiéramos llegar a una solución, el beneficio de haberlo hecho anticipadamente es haber ganado tiempo, anticipar escenarios. ¿Por qué discutimos en marzo o febrero? Porque es una herramienta de presión, indudablemente. Pero también es una presión que tenemos nosotros porque somos en algún sentido el sector que tiene que poner el primer número de lo que va a ser un posible arreglo, sin saber cómo se va a acomodar el resto. Tenemos este año como estado nacional dos frentes complejos: uno, el gremial, y el otro sobre el que hay que tener mucha atención, los gobernadores.

l Justamente, las provincias con las cuentas en rojo, ¿cómo van a afrontar los aumentos?

- Tenemos que ser muy cautelosos, ya nos han manifestado la preocupación algunos gobernadores que piden ser consultados y vamos a trabajar en ese sentido para llegar a arreglos que sean satisfactorios para las organizaciones gremiales y posibles de ser afrontados por las provincias.

l Los paros afectan a la escuela pública. ¿Cómo revertir la brecha cualitativa que se está dando entre la educación pública y la privada por esta situación?

- Es preocupante. Estamos trabajando en un programa en contra del ausentismo de los alumnos y de los docentes. El ausentismo docente en la secundaria es alto. En algunos casos superior al 25%. Y le añadimos el paro, que ocurre exclusivamente en la escuela pública. En algunos lados hay un tránsito de la escuela pública a la privada porque los padres lo que quieren es clase los cinco días de la semana. Y los docentes de la escuela privada faltan menos. Y se está dando una situación que es aún más dolorosa: las familias de escasos recursos sacan recursos de la nada y juntan los $80 para la parroquial de la vuelta porque allí tienen clase toda la semana. Yo creo sinceramente que los gremios lo que quieren es fortalecer la escuela pública, pero a veces, las medidas para fortalecerla, lo que hacen es vaciarla. Porque el paro constante, sin pensar una estrategia distinta...¡Se están dando a veces paros preventivos! La conflictividad gremial en este último tercio del año tiene una virulencia alta.Yo creo que se podrían establecer otras estrategias. z we

"Hay que pensar en otra

herramienta de financiamiento"

En 2010, la inversión educativa alcanzará el 6% del PBI, tal como establece la ley de financiamiento educativo aprobada en 2006. Sileoni sostiene que el año próximo será necesario "pensar en otra herramienta de financiamiento" que reemplace a la vieja ley. "No sabemos si la solución es ir creciendo más respecto del PBI, no parece, porque el 6% es una porción muy importante y ya está grantizado", dice. En cambio, propone un mecanismo de "financiamiento focalizado", orientado a la escuela secundaria, como ocurre hoy con la ley de Educación Técnico Profesional, que establece el 0.2% del Presupuesto para mejorar las escuelas técnicas. El tema ya está en agenda.

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