Un paro que sorprende a la ejecutiva más famosa de EE.UU.

Ex alumno del Liceo Militar y bajo bandera en la guerra de Malvinas, difícilmente Alberto Pizzi, responsable de Kraft en el Cono Sur, no haya previsto la evolución del conflicto.
Quienes lo conocen bien, cuentan que no lo tomó por sorpresa y que es de esos ejecutivos que "tienen plan A, plan B y plan C".

Pizzi, de 47 años, supo trabajar en la productora Ideas del Sur de Marcelo Tinelli y luego saltó la industria de la alimentación, primero en Pepsi y finalmente en Kraft.

Este ejecutivo ya lleva algunos años en la empresa que posee tres plantas, la de Pacheco, otra en Tres Arroyos y una más de Villa Mercedes, San Luis. Contabiliza 3.500 empleados, vende por US$ 500 millones en la Argentina y exhibe varias marcas famosas, desde Suchard, Milka y Toblerone en chocolates a las galletitas Oreo y Club Social o los jugos Tang.

Kraft llegó a la Argentina en 1990 y en el año 2000, incorporó a Terrabusi, cuando sumó a su dueña Nabisco a nivel mundial. Desde ese momento tuvo un peso decisivo en la industria local.

Pizzi ingresó en Kraft por sugerencia de su antecesor, Marcelo Rosetto, que pasó a desempeñarse como gerente en Molinos. Lo cierto es que hoy Pizzi reporta a Estados Unidos y allá el directorio está asombrado por la marcha de los acontecimientos de Pacheco.

No es un detalle, ya que Kraft es la segunda compañía de alimentos del mundo detrás de la suiza Nestlé y la número uno de EE.UU.

Irene Rosenfeld, en la cima de las ejecutivas exitosas del planeta, lleva la batuta de Kraft desde 2006 y la hizo crecer a la suculenta facturación de US$ 47.000 millones el año pasado. Clarín se enteró de fuentes estadounidenses que la CEO ha preguntado cómo están enfrentando el problema.

Las noticias que llegan desde Buenos Aires no pueden ser más inoportunas. Kraft está en pleno proceso de pegar otro salto con la probable adquisición de la inglesa Cadburty, que también se encuentra en el país.

Con Rosenfeld, el manejo de la firma ha dado un vuelco. Kraft pertenecía a la tabacalera Philip Morris que entendió que debía diversificarse desde el negocio del tabaco hacia otras actividades. Pero luego tuvo que separar los tantos ya que no era políticamente correcto que una compañía de alimentos siga unida al tabaco. Desde 2007 no tienen nada en común. Tras el divorcio, Kraft se expandió en base a adquisiciones y es en si misma un rompecabezas de culturas distintas.

Comentá la nota