El paro petrolero puso en jaque el abastecimiento de gas en el país

El transporte se declaró en emergencia y se restringió el abastecimiento a las usinas. La huelga terminó ayer, pero la maniobra de reposición durará hasta mañana.

NEUQUÉN, CUTRAL CO y RINCÓN DE LOS SAUCES (AN/ACC/ARS) - Serios inconvenientes provocó ayer en todo el país el paro de los petroleros de Neuquén y Río Negro que reclaman la reincorporación de unos 350 trabajadores y un aumento del precio del gas en la boca del pozo para que las empresas garanticen las inversiones. El sistema de gasoductos se declaró en emergencia y se cortó el abastecimiento a todas las centrales térmicas del país, además de restringir la provisión a grandes usuarios industriales.

El paro se levantó anoche, como estaba previsto, y se mantiene otro, para la semana que viene, de dos días, aunque hay que ver si las negociaciones cambian el rumbo.

Pasará por lo menos un día más para que el abastecimiento regrese a su situación normal.

Hubo varias reuniones en Buenos Aires, de las que participaron el gobernador Guillermo Pereyra; el secretario de Recursos Naturales, Guillermo Coco; y el secretario general del gremio petrolero, Guillermo Pereyra, que por momentos parece un funcionario más del gabinete (ver aparte).

Según fuentes sindicales, en el yacimiento gasífero Loma de la Lata todo se detuvo por orden del gremio.

"Nosotros no bajamos ninguna válvula, pero están afectados todos los procesos de la explotación, incluyendo el transporte", dijeron miembros del sindicato.

La medida de fuerza provocó que se dejara de inyectar al "caño troncal, al grande, al Neuba en el orden de los 45 millones de metros cúbicos de gas" por día, indicó Daniel Andersch, delegado gremial en Cutral Co.

Fuentes de las empresas privadas dieron un dato llamativo: los ductos se "desinflaron" de manera programada y paulatina, sin hechos intempestivos.

El paro se realizó durante un día especialmente frío de la primavera porteña. Por eso la demanda de gas no era todo lo baja que suele ser a finales de septiembre.

A media mañana, el gobierno nacional, a través de los organismos de despacho eléctrico y manejo del gas, ordenó a las centrales térmicas de la zona central del país que dejaran de utilizar ese combustible y inicien el consumo de gasoil o fueloil.

Favoreció el hecho de que había existencias de combustibles líquidos y que en los embalses del Limay superior había agua suficiente para suplir la falta de generación térmica.

De Neuquén parten cuatro grandes gasoductos: Neuba y Neuba II, Centro Oeste y Gas Pacífico. Este último transportaba el combustible a Chile, pero hace años que está desactivado.

Una caída del 32%

No hay reportes completos porque el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) toma períodos de 24 horas desde las 6 de cada día, pero de esos datos puede desprenderse que durante la noche del lunes y la madrugada de ayer el aporte desde la cuenca Neuquina había caído un 32%.

Solo el Neuba II transportó entre las 6 de la mañana del domingo hasta la misma hora del lunes 20.000.000 de metros cúbicos y en las 24 horas siguientes, sólo 13.000.0000.

Por la tarde, se declaró el sistema de transporte en emergencia por la caída de la presión en los ductos troncales que llevan la producción a Buenos Aires.

Hubo centrales térmicas duales cuyas máquinas no pudieron ser despachadas porque precisan gas para arrancar (luego pueden funcionar con combustibles líquidos).

El conjunto de las usinas del país utilizan, en tiempos cálidos, cuando hay disponibilidad de gas, unos 50.000.000 de metros cúbicos por día.

En cambio, en invierno, cuando se le da prioridad a la alta demanda hogareña, las centrales térmicas queman sólo 20.000.000 de metros cúbicos diarios; el resto se genera con combustibles líquidos. Ayer no pudieron usar ni un metro cúbico.

Fue tan programada la despresurización de los ductos que el regreso a la normalidad no durará cuatro días, como advirtió Pereyra cuando lanzó la medida de fuerza.

Fuentes de las empresas distribuidoras confiaron que con un día más de restricción, mañana ya estará normalizado el servicio a los grandes usuarios industriales, que sí fueron seriamente afectados por la huelga.

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