El paro de estaciones de servicio generó grandes trastornos y podría repetirse la próxima semana

Un alto acatamiento tuvo el paro del gremio de los empleados de estaciones de servicio, apoyado por el sector empresario, una medida de fuerza que trajo serios inconvenientes en el expendio de combustibles tanto para particulares como para el transporte público.
Tras el paro, el gremio de estacioneros anunció que se abrió una instancia de diálogo con el Gobierno por el lapso de una semana, pero advirtió que de no encontrarse las respuestas necesarias se realizará una protesta de 48 horas.

El gremio que dirige Carlos Acuña, un sindicalista cercano a Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca, recibió un llamado de parte del ministro de Planificación, Julio de Vido, para iniciar esa etapa de negociaciones, informaron fuentes gremiales.

En el conurbano y la ciudad de Buenos Aires la medida de fuerza fue masiva, lo que generó un fuerte descontento entre automovilistas que tuvieron que hacer largas colas frente a las estaciones que vendían combustibles. También se registraron inconvenientes en las principales ciudades del interior del país.

Pese a las intensas negociaciones de último momento, el Gobierno no consiguió el levantamiento de la medida de fuerza cuando promediaba la tarde, por lo que los estacioneros completaron el paro hasta la medianoche.

El sindicato advirtió que si no hay medidas concretas para el sector, la semana próxima se podría convocar a un paro de 48 ó 72 horas en todo el país.

En una conferencia de prensa ofrecida junto con las cámaras empresarias, el secretario general del gremio, Acuña sostuvo que los empleados "quieren trabajar, buscar soluciones y por eso nos tomaremos una semana" para negociar.

"Estamos dispuestos a encontrar soluciones, por lo menos intentarlo para no perjudicar a nadie más", sostuvo Acuña, en conferencia de prensa junto con directivos de cámaras empresarias.

La medida de fuerza fue impulsada por el gremio, pero contó con el apoyo de las cámaras que agrupan a las estaciones de servicio y fue dispuesto por cuatro reclamos.

Entre esos puntos, el sindicato exige continuidad de los puestos de trabajo, en un escenario de cierres de estaciones y despidos.

Los tres restantes son exigencias empresarias: abastecimiento completo de combustible a todas las estaciones; renovación automática de los contratos con las petroleras cuando se vencen y más rentabilidad en el negocio.

Al respecto, las petroleras exigen al Gobierno que baje la carga impositiva y las retenciones al crudo, mientras que las estaciones pretenden una mejora en los niveles de rentabilidad.

La titular de la Federación de Expendedores de Combustibles (Fecra) Rosario Sica, explicó que resolvieron llegar al paro porque "se perdió la paciencia". "Ahora vamos por 24 horas, pero si no nos escuchan, la semana próxima haremos un paro de 48 horas con movilización. No vamos a parar hasta el final", advirtió.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes, Manuel García, advirtió que si el Gobierno no brinda "promesas firmes" al sector, los paros se profundizarán. "Si el Gobierno no llama con promesas firmes para salir adelante, la próxima vez la medida será por 48 horas, y así sucesivamente hasta que se pare la sangría de cierres de estaciones de servicios", advirtió.

Por su parte, Raúl Castellano, presidente de la Federación de Expendedores de Combustibles de Córdoba, advirtió que "estamos en una situación crítica, estamos volviendo a la situación del 2006".

Gremios y cámaras empresarias coincidieron en los últimos días, en reuniones y documentos, con varias de las petroleras, como Shell, Esso y Petrobras.

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