El paro del campo se sintió en Liniers y apuran la negociación

El paro del campo se sintió en Liniers y apuran la negociación
Ingresaron apenas 142 animales, lo que indica un fuerte acatamiento de la medida que hoy entra en su tramo final. El Gobierno pule su propuesta para la cita de mañana. Las entidades presionan pero, dicen, "no dinamitarán el diálogo".
Una vez más, los corrales del Mercado de Liniers amanecieron casi sin vacas, prácticamente vacíos. Anoche ingresaron 142 animales, lo que confirma el malhumor reinante entre los productores a escasas horas de que, mañana, la ministra de la Producción, Débora Giorgi, inicie una negociación clave con el sector. Pese a la protesta, el Gobierno ratificó ayer que las retenciones agrícolas, uno de los reclamos centrales de la Mesa de Enlace, no serán parte de la agenda. Los dirigentes insistieron en que el tema no debe quedar al margen, pero no por ello dinamitarán esta posibilidad de diálogo, la primera tras siete meses de desencuentros.

Mario Llambías, de CRA, y Eduardo Buzzi, de Federación Agraria, mantuvieron ayer una larga conversación telefónica. Evaluaron la marcha del paro agropecuario que se inició el viernes y finaliza mañana, y coincidieron que es momento de ver las cartas que tiene para jugar el Gobierno. La conclusión compartida es que, si quiere desactivar una escalada de esta protesta, el Ejecutivo deberá proponer más que medidas "cosméticas", como las que negoció en secreto con el titular de la Rural, Hugo Luis Biolcati. En esa lógica, estiman que hablar de las retenciones será "inevitable". Y más temprano que tarde.

"Necesitamos abordar la problemática agropecuaria en su conjunto. En algún punto, y para algún segmento de productores, es imprescindible modificar el esquema de retenciones", señaló Buzzi.

"No se puede excluir nada. ¿Cómo se va a hablar de la política agropecuaria haciendo exclusión y caso omiso, como si no existiera una cosa tan pesada como las retenciones?", coincidió Biolcati. El directivo de la SRA también advirtió que, sin acuerdo, "las cosas podrían terminar mal".

Pese a la firmeza en el reclamo, los dirigentes rurales tienen decidido no abonar la confrontación y abrirle crédito a Giorgi, con quien mantendrán mañana su primera reunión desde que es ministra, apenas horas después de que finalice este nuevo paro agropecuario. Pretenden diseñar con ella una metodología de trabajo que permita afrontar los múltiples problemas del campo. Saben que ella expresa al sector conciliador del Gobierno, y que en la mayoría de los planteos deberá lidiar con el ala dura que no quiere dar mayores concesiones al agro. También descartan que la palabra final la tendrán Cristina y Néstor Kirchner. Y descuentan que "no pasará demasiado tiempo hasta conocer las verdaderas intenciones del Ejecutivo".

Giorgi tiene enfrente un desafío importante. Su entorno confía en que podrá encauzar varias medidas reclamadas por el agro, y que formaban parte de la agenda de la negociación previa entre Biolcati y el ministro de Planificación, Julio De Vido. Se trata, básicamente, de remover los múltiples escollos para la exportación de trigo, maíz, carne y leche que han montado la ONCCA y la Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Guillermo Moreno. En el transcurso de la negociación se sabrá si el funcionario más protegido por los Kirchner sigue manteniendo su aura. O sí, como ya sucedió, conserva artillería suficiente como para torpedear posibles acuerdos.

El petitorio de la Mesa de Enlace es extenso y no difiere ni una coma de la carta que se envió a la Presidencia el 21 de enero pasado. Dista muchísimo de lo que el Gobierno parece dispuesto a otorgar, y que ha dejado trascender por diversas fuentes. Incluye, claro, el tema de las retenciones. Reclama "readecuar las alícuotas en función del reacomodamiento de precios de los commodities, especialmente para los pequeños y medianos productores". Hasta diciembre de 2006, con valores agrícolas bastante semejantes a los actuales, la soja tributaba 23,5%. Hoy deja el 35%.

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