El Parlamento organiza la fiesta para la asunción K

Nadie sabe a ciencia cierta en qué clima jurarán, el jueves, los legisladores electos el 28 de junio. En el análisis de Federico Pinedo, jefe de la bancada del PRO, el péndulo oscila entre "la guerra y la paz celestial".
Todo dependerá del pulgar de Néstor Kirchner. Los indicios no son alentadores: la Cámara de Diputados no vaciló en arriesgarse al escándalo al gestionar ante el gobierno porteño el permiso para el mitin que, en la Plaza de los Dos Congresos, aclamará la asunción del santacruceño. Tampoco se preocupó por ocultar que las invitaciones cursadas para ingresar al recinto exceden el número habitual y el saldo muestra una ostensible diferencia en favor de la concurrencia oficialista. Por si fuera poco, se prevé que quizás el Frente Para la Victoria omita discutir la integración de las comisiones. El guión hace pensar que, en caso de que los números no favorezcan el plan de la primera minoría, tras designar la presidencia, la sesión se levante por el bochinche de los palcos.

Ante ese paisaje, la oposición se ha preparado para no perder los estribos. No será sencillo. Afuera, las raleadas fuerzas piqueteras "K" tratarán de hacer llegar sus vítores al interior de hemiciclo gracias a los equipos de sonido también solicitados por la Cámara baja a Mauricio Macri. Luis D’Elía visitó el lunes en su despacho al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, el hombre que maneja "la calle" kirchnerista. Los motivos de la visita estarán el jueves a la vista. Mucho más que la desusada emisión de invitaciones dispuesta por la Presidencia. Recuerdan en "la casa" que en este tipo de reuniones suelen rondar los 800 pases. Ahora se han distribuido algo menos de 1.200. La diferencia se la lleva, mayoritariamente, el público oficialista. En ciertos ámbitos, a ese público le ponen nombre. Sería "La Cámpora", siempre dispuesta a una algarada.

En los pasillos se especula con que el momento indicado para ella sea el de la integración de las comisiones, un punto previsto en el reglamento pero ausente de la comunicación que recibieron los diputados electos. Ramón Puerta se sorprendió al ver que en la suya sólo se lo convocó para jurar y designar autoridades. Las comisiones no entran en esa categoría. "Es una irregularidad –dice Pinedo–, que lo que busca es generar discusión. Para poder tratarlo tendríamos que modificar el orden del día y para eso se necesita mayoría especial". La oposición planteará el tema como primer punto y luego le seguirá el nombramiento del presidente del cuerpo. Teme que, de no ser así, se nombre al presidente y a las vicepresidencias y se levante la sesión.

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